jueves, 20 de julio de 2006

Corresponsal de ABC en Haifa Juan Ciero:
Israel e Hizbolá llevan su guerra al cuerpo a cuerpo
entre muerte y caos, en el sur del Líbano

«Vida» y muerte en el norte de Israel. En Nazaret. En Haifa. En Nahariya. En el sur del Líbano. Entre las líneas enemigas. En combates cuerpo a cuerpo. En Beirut, en Trípoli, en Tiro, mucho más de lo segundo: muerte, destrucción, caos, locura, guerra, pánico, evacuación, que de lo primero: vida en los refugios, a cámara lenta, con la mirada hacia un cielo del que no llueve café al campo, sino bombas, proyectiles, cohetes; del que no brotan semillas sino cadáveres y mutilados en la mejor cosecha de la década.
Y mueren los niños, y mueren las mujeres, y mueren los ancianos. Más de 200 civiles inocentes han caído bajo la lluvia de bombas en el país del Cedro. Niños que también mueren al otro lado de una frontera encendida en la que, por vez primera en ocho días de guerra, se produjeron combates cuerpo a cuerpo entre soldados israelíes infiltrados en las líneas enemigas (para intentar destruir posiciones militares y arsenales de Hizbolá) y milicianos chiíes que opusieron una feroz resistencia.
Tanta, que dos soldados hebreos de un comando de fuerzas especiales murieron en los enfrentamientos cara a cara, ojo por ojo, diente por diente, casi mirándose, casi sintiendo el aliento de la ira, del odio, de la sed de venganza que no sacian unos ni otros, ni con muertos (también dos milicianos libaneses), ni con heridos (9 soldados israelíes trasladados al hospital), ni con nada de nada, que es lo que amenaza con quedar en algunas zonas del Líbano: nada. [+] Link