jueves, 23 de noviembre de 2006

Tensiones e inestabilidad en Líbano

Líbano está muy dividido entre grupos religiosos étnicos o formas de partidos políticos en contra y a favor de Siria e Iran, en contra y a favor de Francia y EE.UU
Tiene 18 sectas religiosas reconocidas oficialmente y la división del poder entre ellas siempre ha sido un juego complicado. Los musulmanes libaneses suelen dirigir su mirada al oriente, en busca de apoyo de otros estados árabes y de Irán. Los cristianos, por el contrario, la dirigen a occidente, hacia Europa y Estados Unidos.
Líbano es un país muy complejo no solamente desde el punto de vista de su situación política, o por su constitución demográfica, étnica y religiosa; sino que principalmente por su ubicación geográfica en una región inestable. La serie de crisis que ha atravesado, le causaron heridas profundas que todavía están sangrando (Asesinato de Rafik Hariri y la agresión israelí del verano pasado) ... crisis y heridas de las cuales parece que todavía sufre y continuará sufriendo largo tiempo, de la manera que nos hace pensar que va resultar difícil imaginar que este pequeño país volvería de inmediato a conocer la estabilidad a menos que se produzcan sorprendentes milagros. La crisis allí parece que seguiría agravándose creando más y más tensiones, seguro que irán aumentando éstas al ritmo de las incesantes intervenciones extranjeras que no hacen más que mezclar, al máximo, las cartas políticas, lo que pondría, sin duda más en peligro, el futuro de este país.

En Líbano desde siempre han tenido lugar demostraciones masivas, tanto en contra como a favor de Siria. Líbano tiene 18 sectas religiosas reconocidas oficialmente y la división del poder entre ellas siempre ha sido un juego complicado. Los musulmanes libaneses suelen dirigir su mirada al oriente, en busca de apoyo de otros estados árabes y de Irán. Los cristianos, por el contrario, la dirigen a occidente, hacia Europa y Estados Unidos.Las primeras integran una alianza de sunitas, cristianos y drusos (una rama heterodoxa del Islam), que cuenta con el apoyo de Estados Unidos. Las segundas son esencialmente chiitas, dominadas por Hezbolá y respaldadas por Siria e Irán.

Un símbolo de la polarización es el hecho de que el presidente es pro sirio y el primer ministro, anti sirio."Dos cosas han ayudado a elevar la temperatura hasta el punto de ebullición. Una es la amenaza de Hezbolá de volcar a sus partidarios a las calles, si no hay un cambio radical en el gabinete que le dé el poder de vetar las decisiones gubernamentales. La otra es la serie de asesinatos de políticos anti sirios".