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domingo, 11 de mayo de 2008

Líbano: grave tensión política y militar

La crisis del Líbano ha vuelto a estallar gravemente de nuevo consecuentemente a las últimas decisiones gubernamentales. Las intervenciones regionales y extranjeras llegaron a llevar al país árabe al borde de una guerra civil. Los enfrentamientos militares dan la señal de la extrema gravedad que supone entrar en un conflicto armado abierto entre los grupos políticos del país, de una parte Hizbolá y sus aliados y de otra el gobierno y los que le apoyan, sin hablar de los riesgos dcatastróficos de ver desencadenar, otra vez, una nueva guerra civil entre los grupos religiosos y étnicos líbanéses siendo Líbano, un pueblo compuesto de grupos divididos ya, y que se encuentran cada día fragilizados por las incesantes tensiones internas y las intervenciones políticas extranjeras. No es un secreto decir que la marcha y el funcionamiento de la vida política del Líbano se ordenan y se organizan desde fuera como se sabe ya. La Liga Árabe, la ONU, EE UU, Francia, pese a sus estrategias y sus intereses han podido constatar que el Líbano se encuentra al borde de una nueva guerra civil.El llamamiento a la calma puede no tener éxito y los esfuerzos diplomáticos pueden tardar de concretarse. Líbano ya no está en manos de los libaneses.

Hezbolá y sus aliados opositores a las decisiones gubernamentales han retirado a los combatientes milicianos de las calles de Beirut, tras varios días de violencia que se han cobrado la vida de casi 28 personas. En un comunicado difundido este sábado, la oposición ha dicho que abandonará la presencia armada en la capital libanesa y pasará el control a las manos del Ejército. La medida se ha producido después de que los altos mandos militares rechazaran la decisión del Gobierno de destituir al jefe de seguridad del aeropuerto, más la posibilidad de gestionar el asunto de la red telefónica de Hezbolá de forma que "no dañe el interés público".

Hezbolá ha retirado de las calles de Beirut a sus milicianos, pero sigue en pie de lucha para buscar una representación más proporcional con las otras fuerzas (cristianos, suniés y drusos) que conforman el Gobierno de coalición.

Sin embargo, el comunicado dice que la oposición no dejará la "desobediencia civil" hasta que se cumplan sus demandas políticas. Según informa la corresponsal española, Maruja Torres desde Beirut. Esto significa que seguirán en pie de lucha para conseguir una representación proporcional en el Gobierno.

Varios testigos han contado que los combatientes han comenzado a retirarse del lado oeste, mientras los soldados libaneses patrullan las calles evacuadas por Hezbolá y sus aliados.De esta forma, queda en manos del Ejército el control de la ciudad, donde el caos ha reinado desde el miércoles cuando comenzó la crisis con una huelga laboral.Los altos mandos militares han rechazado este sábado la decisión de cesar al jefe de seguridad del aeropuerto. De momento, dicen, lo mantienen en su puesto mientras investigan los hechos antes de poner en marcha las dos resoluciones gubernamenales. Sobre la red telefónica de Hezbolá, dicen que manejarán el asunto de forma que "no dañe el interés público ni la seguridad de la resistencia". Finalmente, hace un llamamiento a Hezbolá para que retire a sus hombres de las calles y acabe con los bloqueos, entre ellos el del aeropuerto. El ejército es la única institución libanesa que se mantiene unida y, hasta cierto punto, neutral.

Líbano vive una de las crisis más graves de su historia reciente con una lucha sin cuartel entre los simpatizantes del Gobierno -prooccidental y apoyado por EE UU y Francia-, y los chiíes de Hezbolá, el Partido de Dios, apoyado por Irán y Siria y que cuenta con miles de milicianos bien entrenados y equipados. Aunque el conflicto viene de lejos, se desató el miércoles, jornada de huelga laboral que Hezbolá aprovechó para demostrar su fuerza en las calles en protesta por dos decisiones gubernamentales contrarias a sus intereses: el desmantelamiento de su red telefónica, paralela a la oficial, y la destitución del jefe de seguridad del aeropuerto, uno de los suyos. Al menos 28 personas han muerto en estos combates desde el miércoles.

El Gobierno, encabezado por el primer ministro Fuad Siniora, ha calificado esta acción de Hezbolá como un "golpe de Estado". En su primera intervención en la crisis, Siniora ha dicho en un mensaje televisado en el que se ha mostrado desafiante que "el estado no caerá bajo el control de los golpistas". En alusión al bloqueo de calles por milicianos de Hezbolá, que mantiene cerrado el aeropuerto, ha dicho que Beirut esta "sitiado y ocupado". "¿Qué hace Hezbolá en las calles de Beirut?", se ha preguntado. Para contrarrestar esta presencia en las calles, ha pedido al ejército, única institución que se mantiene unida y neutral, que "imponga la seguridad a todos en todas las regiones y que retire a los hombres armados de las calles inmediatamente". Igualmente, ha pedido que acabe con la sentada que los partidarios de Hezbolá mantienen en el centro de Beirut desde finales de 2006 en protesta contra el Gobierno. "Pido al mando militar que proteja la paz social".

Tras dos días de intensos enfrentamientos, Beirut ha vuelto hoy a la calma, con la presencia militar en las calles, informa Maruja Torres. Algunas tiendas han abierto y la gente ha comenzado a salir de sus casas después de pasar más de dos días recluidos en sus viviendas por temor a quedar atrapados en los choques. Después de que Hezbolá se hiciese ayer con el control total de las calles del oeste de Beirut, la parte musulmana de la ciudad, los enfrentamientos en la capital se han reducido, aunque se han producido algunos incidentes. Seis personas han muerto al ser atacado por hombres armados el funeral por una de las víctimas de ayer, mientras que otras doce han muerto en Halba, en el norte del país.

Las hostilidades se desataron el miércoles. Hezbolá (Partido de Dios) aprovechó una huelga convocada por lo escaso del salario mínimo para mostrar su fuerza en las calles: logró cortar los accesos a la ciudad y bloqueó el aeropuerto, que desde entonces no funciona. Aunque la división del país viene de lejos, el desencadenante último fue la decisión del Gobierno de desmantelar la red telefónica montada por Hezbolá, paralela a la oficial y que el partido-milicia considera fundamental, y el despido del jefe de seguridad del aeropuerto, cercano al Partido de Dios. El líder chií, Hasan Nasralá, dijo el miércoles que esas decisiones suponían "una declaración de guerra" por parte del Gobierno y anunció resistencia. Los milicianos le tomaron la palabra en minutos, enfrentándose por las calles de Beirut a los partidarios del Gobierno.

(Agencias-Actual Digital)

lunes, 5 de marzo de 2007

Riad y Teherán pueden beneficiar a Irak

Irán y Arabia Saudita pueden beneficiar a Irak
La visita del presidente iraní Mahmud Ahmadinejad a Arabia Saudita para entrevistarse con el rey Abdalá sobre temas como la violencia confesional en Irak, la crisis política en Líbano y el controvertido programa nuclear de Teherán, posiblemente puede beneficiar mucho a Irak, Palestina y Líbano.

"Discutiré con el rey Abdalá del trabajo que debemos llevar a cabo en el mundo islámico y en la región", dijo Ahmadinejad el sábado pasado en Teherán antes de emprender su viaje a Riad.
Al referirse a la crisis libanesa, el presidente iraní declaró que "si el Líbano pide ayuda a Irán para la unidad nacional y la independencia, estamos dispuestos a ayudarle". Con respecto a Irak, Ahmadinejad estimó que "los iraquíes deben ser autorizados a aplicar sus decisiones y a lograr su seguridad ellos mismos".

Irán estima que el régimen iraquí está sometido a injerencias de Estados Unidos y que la principal condición para que disminuya la violencia es la partida de las fuerzas de ocupación.
El presidente ultraconservador iraní se entrevistará tras su llegada con el monarca saudita, con quien se reunió por última vez brevemente al margen de una cumbre islámica en La Meca en diciembre de 2005, indicó un responsable saudita.

Inicialmente las entrevistas, que según expertos podrían permitir a los dos dirigentes ponerse de acuerdo para reducir las tensiones en el Líbano y en Irak, habían sido anunciadas para el domingo.

Según una fuente diplomática iraní, Ahmadinejad es esperado hacia las 13H00 GMT en Arabia Saudita y su visita durará pocas horas. Pese a un diálogo continuo, las relaciones entre las dos potencias regionales siguen siendo tensas. El reino saudita, cuna del rito sunita, se preocupa por la creciente influencia del Irán chiita en Oriente Medio, sobre todo en Irak y Líbano.

Riad y Teherán desean coordinar sus posiciones antes de la celebración, el 10 de marzo, de la conferencia internacional de Bagdad convocada por el gobierno iraquí para intentar lograr la paz en el país, según Anwar Eshki, director de un centro de investigaciones privado con sede en Yeddah, en Arabia Saudita.

Irán ha aumentado su influencia en Irak, país dirigido actualmente por chiitas, y en el Líbano, con el Hezbolá, mientras que Arabia Saudita es uno de los principales aportadores de fondos al Líbano y tiene lazos estrechos con el gobierno libanés de Fuad Siniora, apoyado por los occidentales.

Según los comentaristas sauditas, la visita de Ahmadinejad es una prueba de la voluntad de los dos países de desplegar esfuerzos para resolver las crisis regionales en momentos en que Teherán sufre fuertes presiones de parte de Occidente con respecto a sus ambiciones nucleares, mientras que Riad se preocupa por evitar cualquier enfrentamiento entre Irán y Estados Unidos.

jueves, 25 de enero de 2007

El Líbano recauda 7.600 millones en París

Aunque en Beirut, la situación provocada por los dos grupos políticos adversarios sigue siendo tensa, las manifestaciones callejeras conducidas por los estudiantes fueron bien controladas por el ejército libanés. Durante todo el día de hoy no han cesado los afrontamientos callejeros, y más grave en la capital libanesa se teme que las cosas salgan del control y de la mano del ejército, porque al lado de los disturbios existe la posibilidad del estallido de un conflicto interno, y cada vez, parece que las amenazas son más fuertes e inquietantes de que la violencia puede volver a Beirut, porque no se descarta que las milicias libanesas pueden entrar en posibles afrontamientos en medio de la extrema tensión que reina entre los grupos de la oposición y el Gobierno libanés.

Para evitar el detorioro de la situacín de seguridad, el Ejército libanés ha declarado el toque de queda en Beirut y sus alrededores entre las 20.30 y las 6.00 de la mañana, tras el aumento de los enfrentamientos entre estudiantes pro y anti-gubernamentales.

El presidente de Francia, Jacques Chirac, anunció que la conferencia internacional convocada para ayudar al Líbano ha conseguido algo más de 7.600 millones de dólares (5.844 millones de euros) por parte de los distintos participantes.

Aproximadamente el 40% de los 7.600 millones de dólares prometidos al Líbano procede de los países e instituciones de la Unión Europea. Así lo afirmó el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, en la rueda de prensa que puso fin a la cita presidida por el jefe de Estado francés, Jacques Chirac, en la que participaron casi 40 países y grandes instituciones y organizaciones internacionales y regionales.

Al desglosar las promesas europeas de ayuda, Barroso dijo que los 500 millones de euros de la Comisión Europea, las aportaciones de los estados miembros de la UE y la del Banco Europeo de Inversiones suman casi 2.400 millones de euros, es decir, unos 2.900 millones de dólares.
Es una "prueba concreta de que estamos a vuestro lado", dijo Barroso a los libaneses.

Los participantes han dado un mensaje colectivo a los libaneses que consiste en que este apoyo financiero servirá para la reconstrucción y desarrollo del Líbano, tras el conflicto del verano pasado entre Israel y la milicia chíi Hizbulá, y es una apuesta también por la estabilidad del país, que vive una grave crisis política.

El secretario general de Hizbulá, Hasan Nasralá, se unió a los llamamientos a la calma y a la contención lanzados por los dirigentes de su grupo y otros partidos políticos e instó "a todos los ciudadanos a que se contengan, vuelvan a sus casas y respeten todas las medidas que adopte el Ejército en las próximas horas para acabar con esta situación de emergencia".

Inmediatamente después de la divulgación de las palabras de Nasralá, Saad Hariri, presidente de la Corriente del Futuro, y líder de la mayoría parlamentaria, hizo un llamamiento similar en el que aseguró que no van a renunciar a su "papel de proteger las instituciones del Estado".
'Al borde de una profunda recesión'

La deuda libanesa supera los 40.000 millones de dólares (el 180% del PIB) y la intención del programa de reformas es reducirla hasta el 144% del PIB en el año 2011."Estamos al borde de una profunda recesión", avisó el primer ministro libanés, quien señaló que, aparte de la larga crisis económica, en detrimento de la situación del país ha estado el "ataque brutal e injustificado" del Ejército israelí el pasado verano, cuando se produjo una guerra de poco más de un mes contra la milicia chií Hizbulá. El efecto de esa acción militar israelí y el enfrentamiento posterior, se ha notado también en la política interna del Líbano, según Siniora, que mantiene profundas diferencias con una facción de su propio Gabinete.

Una consecuencia es la agitación frecuente en las calles y la huelga general del martes pasado, que dejó tres muertos y decenas de heridos, que el primer ministro calificó de "intento de intimidación".En este contexto, la ayuda financiera es un paso para el proceso de relanzamiento económico del país, según Siniora, quien apuntó que "los objetivos de estabilidad política y social están en riesgo si no hay progreso económico". "Estamos sobrepasados por un sentimiento de urgencia", enfatizó el primer ministro, para quien la ayuda financiera debe permitir reducir la deuda y, de ese modo, animar la inversión extranjera.

jueves, 23 de noviembre de 2006

Tensiones e inestabilidad en Líbano

Líbano está muy dividido entre grupos religiosos étnicos o formas de partidos políticos en contra y a favor de Siria e Iran, en contra y a favor de Francia y EE.UU
Tiene 18 sectas religiosas reconocidas oficialmente y la división del poder entre ellas siempre ha sido un juego complicado. Los musulmanes libaneses suelen dirigir su mirada al oriente, en busca de apoyo de otros estados árabes y de Irán. Los cristianos, por el contrario, la dirigen a occidente, hacia Europa y Estados Unidos.
Líbano es un país muy complejo no solamente desde el punto de vista de su situación política, o por su constitución demográfica, étnica y religiosa; sino que principalmente por su ubicación geográfica en una región inestable. La serie de crisis que ha atravesado, le causaron heridas profundas que todavía están sangrando (Asesinato de Rafik Hariri y la agresión israelí del verano pasado) ... crisis y heridas de las cuales parece que todavía sufre y continuará sufriendo largo tiempo, de la manera que nos hace pensar que va resultar difícil imaginar que este pequeño país volvería de inmediato a conocer la estabilidad a menos que se produzcan sorprendentes milagros. La crisis allí parece que seguiría agravándose creando más y más tensiones, seguro que irán aumentando éstas al ritmo de las incesantes intervenciones extranjeras que no hacen más que mezclar, al máximo, las cartas políticas, lo que pondría, sin duda más en peligro, el futuro de este país.

En Líbano desde siempre han tenido lugar demostraciones masivas, tanto en contra como a favor de Siria. Líbano tiene 18 sectas religiosas reconocidas oficialmente y la división del poder entre ellas siempre ha sido un juego complicado. Los musulmanes libaneses suelen dirigir su mirada al oriente, en busca de apoyo de otros estados árabes y de Irán. Los cristianos, por el contrario, la dirigen a occidente, hacia Europa y Estados Unidos.Las primeras integran una alianza de sunitas, cristianos y drusos (una rama heterodoxa del Islam), que cuenta con el apoyo de Estados Unidos. Las segundas son esencialmente chiitas, dominadas por Hezbolá y respaldadas por Siria e Irán.

Un símbolo de la polarización es el hecho de que el presidente es pro sirio y el primer ministro, anti sirio."Dos cosas han ayudado a elevar la temperatura hasta el punto de ebullición. Una es la amenaza de Hezbolá de volcar a sus partidarios a las calles, si no hay un cambio radical en el gabinete que le dé el poder de vetar las decisiones gubernamentales. La otra es la serie de asesinatos de políticos anti sirios".