sábado, 11 de noviembre de 2006

Allí

Por Josep Cuní
Y Bush asumió la responsabilidad. La derrota infligida por el Partido Demócrata obligó al presidente a reconocer en público, y al poco de los primeros resultados, que la guerra de Irak no iba bien. Y cesó a Rumsfeld, como antes había sacrificado a algunos peones a la vista de la deriva que iba tomando la situación. Y seguirá aclarando su entorno hasta limpiar su imagen para no pasar a la historia como un presidente irresponsable. Y es que a los republicanos no les ha ayudado ni la condena a la horca de Sadam Husein cuatro días antes de los comicios, porque la decisión de los electores ya estaba tomada. 3.000 soldados norteamericanos muertos y decenas de miles de heridos son un saldo difícil de aceptar por una población que no descartó la guerra en su momento, pero que no acepta sus costosos sacrificios dos años después, cuando el panorama está cada vez más empantanado. Y aún menos cuando estos dolorosos costos se están viendo ahora como fruto de engaño y no como acto de justicia.
Con el cambio de tendencia política marcada esta semana y a la espera de si conlleva cambio global de estrategia, EEUU deja atrás la conmoción sufrida por los atentados del 11-S e intenta pasar página. Queda por ver si se superarán los progresivos recortes de libertad del país libre por excelencia. Y si se emprenderán las correspondientes investigaciones que aclaren los abusos de las prebendas facilitadas por el poder a unos cuantos. Y si son revisados los sermones moralistas de los predicadores inmorales. Y si aquella sociedad dinámica responde al objetivo básico de su sistema y balancea la situación hasta dejarla donde estuvo antes de la gran sacudida. Si siempre fue así, ¿por qué no ahora? El tiempo y los errores ya les han hecho descubrir las razones por las que entonces una parte del mundo no les quería. Ahora, considerablemente ampliada, esa misma parte ha subido de nivel y les profesa odio directo y visceral. Por lo que representan aquellos intereses cuando se canalizan mal y por la desvirtuación de la cultura en que dicen ampararlos. [+] Link El Periódico