domingo, 5 de noviembre de 2006

Tres años no fueron mejor sin él

Sadam condenado a morir en la horca

[El ex dictador, hoy durante la sesión en
la que se ha leído el veredicto contra él. (AP)]

El Díario El País escribe en su edición de esta mañana:"El Alto Tribunal iraquí ha dictado hoy sentencia contra el ex presidente iraquí, Sadam Husein —derrocado por la invasión estadounidense de marzo de 2003— y le ha condenado a morir en la horca por la matanza de 148 chiíes en la aldea de Dujail en 1982. Junto al ex dictador han sido juzgados siete de sus antiguos colaboradores; dos de ellos han sido condenados a muerte. Los abogados defensores han anunciado que recurrirán el dictamen. Sadam Husein, visiblemente afectado, ha gritado al conocer su sentencia: “¡Allahu Akbar!” (“¡Alá es grande!”) y “¡Larga vida a la nación!”. Fin de noticia, que nos comunica mundialmente la prensa internacional de hoy. Noticia que nos incitó a hacer aquí, este breve comentario.

El pragmatismo político partidista de los republicanos en los Estados Unidos en plena campaña electoral, no podría no hacer uso de este asunto de Sadam, vivo o muerto, de momento ha venido su condena en el momento oportuno, posiblemente como mensaje de éxito de los americanos en Irak, éxito por lo menos, si se supone que él reunía todo lo que era Irak bajo su poder. La noticia puede tener algún impacto sobre los ciudadanos americanos que van a ir a las urnas o por lo menos así lo tienen planeado los republicanos en estos días decisivos antes de las elecciones. El mensaje está bien claro, “nosotros por haber derrocado, juzgado y acabado definitivamente con el símbolo de la dictadura en Irak, hemos llevado bien acabo nuestra misión allí, el resto posiblemente puede que sea considerado como destino o historia de Irak”

Ahora bien, Irak hoy día después de tres años de ocupación y sin Sadam y sin su régimen odiable de dictadura totalitaria, para todos nosotros, los invasores todavía no han solucionado los problemas que surgieron en aquel país árabe, tras la caída del dictador y su gobierno. Sin embargo, derrocar a Sadam no es el capítulo final de la historia. De los americanos, la maldición de Irak, no creemos que podría apartarse nunca, posiblemente les acompañaría allí en las tierras de Misopotamía queden lo que queden , y igualmente les afectaría allí, estén donde estén, en su país.

Los estadounidenses fracasaron en todos sus intentos de establecer el orden, desde el primer día se enfrentaron a la resistencia nacional que se organizó para liberar el país de las manos de la ocupación. Los americanos aunque relativamente están apoyados por sus aliados y amigos nunca lograron establecer orden y seguridad en ninguna parte sobre el suelo iraquí, los insurgentes iraquíes apoyados también por los movimientos yihadistas que llegaron al país de todas partes empeoraron más la situación en Irak.

Aunque todos condenamos y condenábamos el régimen de Sadam, aún hoy cuando asumamos a lo que ocurre diariamente ahí, desde la falta de seguridad y la falta de estabilidad hasta el caos y el fracaso que dominan el panorama iraquí, sin duda muchos de nosotros lamentamos que Irak haya sido conducido a un destino oscuro, trágico y si sin salidas. Después de ahorcar Sadam, en Bagdad, qué les quedará a los americanos, porque realmente Irak no es ningún asunto de elecciones, visto desde otra perspectiva y así digamos que probablemente los invasores tendrían, entonces, que considerar que su misión o el objetivo principal, finalmente ya se acabó en Irak; porque no lo decimos nosotros, quizá aquél fue desde siempre su deseo o su gran sueño histórico, o sea acabar con Sadam Hossein... y lo demás tendría o tendrá que ser asunto nacional en manos de los iraquíes, como no cesaron de decir y repetir siempre los dirigentes americanos.