lunes, 9 de abril de 2007

La Caída de Bagdad, cuatro años después

El nueve de abril marca la historia de la caída de Bagdad.Momento que quedó inmortalizado con la caída de una gran estatua del dictador Sadam Husein, situada en una céntrica plaza de la capital, momento histórico que cerró una página de historia que duró 35 años de un régimen dictatorial, el más duro de la región y también el más crítico con las políticas intervencionistas de EE UU y el Occidente en la región. Si los iraquíes ante el régimen Bahcista de Sadam, el dictador iraquí que impuso el orden por fuerza y pudo unir a los iraquíes durante décadas, sin embargo, la fuerza de la invasión y la ocupación, ha sido rechazada desde el principio, por sus errores, la fragmentación de Irak, la división étnica y religiosa, la insurgencia, falta de seguridad. Nadie podría imaginar que aquel estado le esperaba un destino trágico como el que vive hoy. Las víctimas de los atentados mortales no han cesado nunca, el número de personas que perdieron sus vidas llegó a más de medio millón (650,000), la huída de más de un millon de iraqíes fuera del país desde que se inició la guerra, la incertidumbre sino el caos es lo que ha vuelto a marcar el ritmo diario de la vida en Irak en los tiempos de posguerra.

El diario El País analiza incidentes que marcan el cuatro aniversario después de la caída de Bagdad
Miles de chiíes participan hoy en una manifestación multitudinaria en las ciudades iraquíes de Kufa y Nayaf con una única consigna: pedir la retirada de las tropas de Estados Unidos de Irak. Convocada por el clérigo radical y líder chií Múqtada al Sáder, la protesta se celebra cuando se cumplen cuatro años de la toma de Bagdad por parte de las tropas de coalición, momento que quedó inmortalizado con la caída de una gran estatua del dictador Sadam Husein, situada en una céntrica plaza de la capital

Envueltos en banderas iraquíes, los manifestantes han gritado consignas anti estadounidenses para pedir la retirada de las fuerzas de ocupación. "Muerte a América" coreaban los manifestantes reunidos en la plaza Sadr de Nayaf, situada a 170 kilómetros al sur de Bagdad. La carretera entre Bagdad y Nayaf se llenó de madrugada de coches desde los que salían banderas iraquíes y se oían cánticos religiosos y eslóganes contra la administración Bush. La manifestación ha comenzado en Kufa y finaliza en la plaza de Sadr, en la vecina Nayaf.

La policía ha impuesto el toque de queda en Nayaf a todo tipo de vehículos entre las 5.00 y las 17.00 hora local (siete de la mañana a siete de la tarde, hora peninsular española). A pesar del control policial, de noche, en la carretera han tenido lugar disturbios, en los que una persona ha perdido la vida y otras nueve han resultado heridas.

No se espera la presencia de al Sáder en la manifestación ya que hace meses que no aparece en público; lo que sí puede haber es una declaración en su nombre. La comunidad chií de Irak fue perseguida durante décadas por Sadam Husein y se da la circunstancia de que una de sus víctimas fue el padre del clérigo radical.

El ejército estadounidense cree que el clérigo ha huido a Irán aunque sus correligionarios insisten en que se encuentra dentro del país. La milicia de al Sáder ha tratado de pasar desapercibida durante la nueva ofensiva sobre Bagdad, a pesar de ser considerada por Washington como la principal amenaza para la estabilidad del país y de ser uno de los principales apoyos del primer ministro Nuri al-Maliki.

"Se requiere hacer oír a todo el mundo el rechazo de los iraquíes a la ocupación". La permanencia de las tropas estadounidense en Irak depende del pueblo iraquí, por lo que nadie tiene derecho a prorrogarla o pedirla", ha dicho el líder chií en un comunicado leído en su representación por el jeque Abdul Hadi al Mohamadawi. La lectura tuvo lugar el pasado viernes en el sermón del rezo comunitario del mediodía en la mezquita de Al Kufa, próxima a Nayaf, donde ya han comenzado las protestas.

El periplo no está exento de actos violentos. Según varios testigos, uno de los manifestantes ha apuñalado a un policía en uno de los controles que se han instalado cerca de la ciudad y que ha sido respondida con varios disparos al aire por parte de las fuerzas de seguridad. Se espera que las protestas atraigan a cientos de miles de iraquíes enfurecidos con la violencia que recorre el país cuatro años después de que las fuerzas estadounidenses derrocaran a Sadam.

El fantasma de una falsa democracia
"Nuestros sentimientos son los de cualquier iraquí que quiere la soberanía y la libertad para su país", opina Abbas Kadhem, un joven bagdadí de 27 años. "Respondemos a la llamada de Múqtada al Sáder para conseguir la libertad y pedir la retirada de las tropas". Hace un mes, al Sáder dijo que "las condiciones del país habían empeorado debido a una ocupación que ha conseguido derrocar a Sadam pero que, al mismo tiempo, nos ha traído el fantasma de una falsa democracia".