jueves, 25 de enero de 2007

El Líbano recauda 7.600 millones en París

Aunque en Beirut, la situación provocada por los dos grupos políticos adversarios sigue siendo tensa, las manifestaciones callejeras conducidas por los estudiantes fueron bien controladas por el ejército libanés. Durante todo el día de hoy no han cesado los afrontamientos callejeros, y más grave en la capital libanesa se teme que las cosas salgan del control y de la mano del ejército, porque al lado de los disturbios existe la posibilidad del estallido de un conflicto interno, y cada vez, parece que las amenazas son más fuertes e inquietantes de que la violencia puede volver a Beirut, porque no se descarta que las milicias libanesas pueden entrar en posibles afrontamientos en medio de la extrema tensión que reina entre los grupos de la oposición y el Gobierno libanés.

Para evitar el detorioro de la situacín de seguridad, el Ejército libanés ha declarado el toque de queda en Beirut y sus alrededores entre las 20.30 y las 6.00 de la mañana, tras el aumento de los enfrentamientos entre estudiantes pro y anti-gubernamentales.

El presidente de Francia, Jacques Chirac, anunció que la conferencia internacional convocada para ayudar al Líbano ha conseguido algo más de 7.600 millones de dólares (5.844 millones de euros) por parte de los distintos participantes.

Aproximadamente el 40% de los 7.600 millones de dólares prometidos al Líbano procede de los países e instituciones de la Unión Europea. Así lo afirmó el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, en la rueda de prensa que puso fin a la cita presidida por el jefe de Estado francés, Jacques Chirac, en la que participaron casi 40 países y grandes instituciones y organizaciones internacionales y regionales.

Al desglosar las promesas europeas de ayuda, Barroso dijo que los 500 millones de euros de la Comisión Europea, las aportaciones de los estados miembros de la UE y la del Banco Europeo de Inversiones suman casi 2.400 millones de euros, es decir, unos 2.900 millones de dólares.
Es una "prueba concreta de que estamos a vuestro lado", dijo Barroso a los libaneses.

Los participantes han dado un mensaje colectivo a los libaneses que consiste en que este apoyo financiero servirá para la reconstrucción y desarrollo del Líbano, tras el conflicto del verano pasado entre Israel y la milicia chíi Hizbulá, y es una apuesta también por la estabilidad del país, que vive una grave crisis política.

El secretario general de Hizbulá, Hasan Nasralá, se unió a los llamamientos a la calma y a la contención lanzados por los dirigentes de su grupo y otros partidos políticos e instó "a todos los ciudadanos a que se contengan, vuelvan a sus casas y respeten todas las medidas que adopte el Ejército en las próximas horas para acabar con esta situación de emergencia".

Inmediatamente después de la divulgación de las palabras de Nasralá, Saad Hariri, presidente de la Corriente del Futuro, y líder de la mayoría parlamentaria, hizo un llamamiento similar en el que aseguró que no van a renunciar a su "papel de proteger las instituciones del Estado".
'Al borde de una profunda recesión'

La deuda libanesa supera los 40.000 millones de dólares (el 180% del PIB) y la intención del programa de reformas es reducirla hasta el 144% del PIB en el año 2011."Estamos al borde de una profunda recesión", avisó el primer ministro libanés, quien señaló que, aparte de la larga crisis económica, en detrimento de la situación del país ha estado el "ataque brutal e injustificado" del Ejército israelí el pasado verano, cuando se produjo una guerra de poco más de un mes contra la milicia chií Hizbulá. El efecto de esa acción militar israelí y el enfrentamiento posterior, se ha notado también en la política interna del Líbano, según Siniora, que mantiene profundas diferencias con una facción de su propio Gabinete.

Una consecuencia es la agitación frecuente en las calles y la huelga general del martes pasado, que dejó tres muertos y decenas de heridos, que el primer ministro calificó de "intento de intimidación".En este contexto, la ayuda financiera es un paso para el proceso de relanzamiento económico del país, según Siniora, quien apuntó que "los objetivos de estabilidad política y social están en riesgo si no hay progreso económico". "Estamos sobrepasados por un sentimiento de urgencia", enfatizó el primer ministro, para quien la ayuda financiera debe permitir reducir la deuda y, de ese modo, animar la inversión extranjera.