martes, 16 de enero de 2007

La brecha y el desafío

Si el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, pudo recibir el apoyo de los grupos del Congreso logrando casi un ' gran consenso' en la lucha contra el terrorismo de ETA, sin embargo, no pudo como se esperaba convencer a su gran rival, el Partido Popular para conseguir la mayoría absoluta. El jefe del ejecutivo español, todavía se encuentra enfrentado a una oposición feroz y definitiva no favorable a la lucha contra el terrorismo de ETA en España.

Zapatero pese a sus esfuerzos en la materia de la política de procesar la "unidad" para que en el futuro pueda pactar la "paz", -si ETA decide poner fin a la violencia- no ha acortado la brecha que le separa de la postura estratégica de la confrontación/oposición. Desde su derrota en las últimas elecciones el PP ha jurado de hacerle difícil la vida al Gobierno de ZP. Desde el principio-como sabemos- el PP, siempre ha buscado la polémica, no como opción política, sino más que probable, a nuestro parecer, como una forma de venganza- por eso ha rechazado y sigue rechazando todas las iniciativas del gobierno de Rodríguez Zapatero, incluidas –lamentablemente- las iniciativas pensadas para que puedan llevar al pueblo español a pactar la paz con el movimiento terrorista de ETA.

Desde que se inició este debate político acerca del proceso de paz con ETA, Mariano Rajoy nunca ha ahorrado esfuerzos, siempre dentro del marco de la práctica democrática, aprovechando al máximo las situaciones para hacer críticas duras al Gobierno, que es en todas las democracias un ejercicio saludable, cuando la oposición interviene a favor de los intereses de la nación y del pueblo. En cuanto a la oposición que ha venido practicando la derecha española, hemos observado exageraciones, hasta que a veces, se mezclaron los reproches de menor importancia con las cosas serias y de interés vital para el país, como en este caso que requiere la unidad de todas las fuerzas democráticas de España.

El rechazo del PP a la estrategia y a los planes del gobierno en este asunto de la lucha contra el terrorismo, en España es algo sin precedentes; alrededor de la cuestión que concierne la política antiterrorista, nunca hubo discrepancia ni desacuerdo entre los gobiernos anteriores y la oposición.

No obstante, desde que perdieron las elecciones, el grupo del PP, siempre se opuso a las iniciativas de diálogo o de pactar paz con ETA. Para muchos observadores Rajoy no sólo ha abierto una brecha que sigue dividiendo a las fuerzas políticas y cívicas en España, sino que su oposición en lo que concierne la política antiterrorista amenaza seriamente pactar la unidad política antes de pactar la paz con ETA.

La oposición del PP en vez de unirse al consenso a favor de la paz que se está buscando en España - por la mayoría de los representantes de las fuerzas democráticas, Rajoy ha mostrado que la postura política, -como ya es habitual del PP en torno a este asunto, no ha cambiado en su trayectoria de hacer una oposición radical, metódica y dura hasta el final.

El presidente Zapatero hizo numerosas llamadas a la unidad de los demócratas por la única razón que es la mejor forma de afrontar la erradicación de la violencia y de hacer frente a la situación creada con la acción terrorista perpetrada en Barajas el pasado 30 de diciembre. Este último atentado volvió a abrir la vieja herida. Y la pregunta que se puede hacer, ¿por qué ETA en medio de la confusión política y falta de unidad en España volvió a atentar? No se puede responder fácilmente en medio de la confusión política y falta de unidad en España.

La situación generada tras el último atentado de ETA y la política antiterrorista que debe seguir el Gobierno ha provocado un cruce de reproches entre el Presidente Zapatero y el jefe de la oposición española Mariano Rajoy en el pleno de la Cámara Baja. [Rajoy sólo consideró posible el consenso en el marco del Pacto Antiterrorista y rechazó un acuerdo en el que 'figuren todos los defensores de Batasuna, de sus razones y de sus conflictos'.] Para Rajoy, ETA está ahora más fuerte, Zapatero 'no da la talla', ha perdido su credibilidad, ha hecho el 'ridículo' en los días posteriores al atentado, y apoyar la política antiterrorista del Gobierno es un 'suicidio'.

'Si usted no cumple sus compromisos, le pondrán bombas, y si no se las ponen es que ha cedido', fue una de las frases de Rajoy que, poco después, Zapatero le pidió que retirase.

El presidente Rodríguez Zapatero le reprochó que intente anteponer el interés partidista sobre el de España, le emplazó a reconocer que fue él quien propuso el Pacto Antiterrorista, y recordó que, hasta ahora, el principal partido de la oposición siempre había apoyado la política antiterrorista del Gobierno.

No obstante, Zapatero reconoció su 'claro error' al decir el día antes del atentado que "dentro de un año se estaría mejor que en ese momento en el camino para el fin de la violencia".

Zapatero, sí recibió el apoyo del resto de grupos parlamentarios a su objetivo de buscar ese 'gran consenso' en la lucha antiterrorista y se apartaron de la estrategia de confrontación del PP. Los portavoces de CiU, ERC, PNV, IU-ICV, CC-NC, grupo Mixto y PSOE subrayaron la necesidad de lograr un acuerdo unánime contra el terrorismo. El presidente Zapatero agradeció el apoyo de los grupos políticos y dedicó elogios especiales para el PNV (del que dijo que ha demostrado un 'impecable compromiso democrático') y CIU. En todas las intervenciones se sucedieron las muestras de solidaridad con los familiares y amigos de los dos ecuatorianos fallecidos en el atentado de Barajas.

“La derecha” no puede ser un obstáculo
“Porque la experiencia ha demostrado que sólo la deslegitimación política de la vía armada a través de alternativas democráticas, y no sólo la represión policial, pueden superar las causas profundas de la existencia de organizaciones como ETA. La resolución democrática –dando la palabra a los ciudadanos— del conflicto nacional vasco debe ser el punto de partida para mantener una perspectiva de diálogo con ETA para su autodisolución. Como se ha demostrado, el mantenimiento en la ilegalidad de la izquierda abertzale refuerza el carácter incontrolable del aparato militar de ETA.”(1)La ruptura de la tregua y sus consecuencias políticas (G. Búster sinpermiso.info)

Si el gobierno español no puede cerrar la brecha y conseguir la unidad, el camino hacia el fin de la violencia parece que será más largo y más duro, como nos recuerda siempre Zapatero aún teniendo el apoyo de una gran mayoría de las fuerzas democráticas. Las experiencias anteriores en la materia de la lucha antiterrorista mostraron cuanto es delicado y difícil hablar de éxitos o lograr algo positivo y concreto. Posiblemente la tregua como oferta histórica anunciada por ETA ha sido para el Gobierno español actual como una buena iniciativa, pero digamos, por todo lo que contiene como lados positivos y negativos, obviamente como cualquier oferta política o paso voluntario a la hora de iniciar el diálogo, es posible que surjan problemas que puedan impedir la puesta en marcha de todo el proceso según las propuestas de un lado u otro y según las intenciones de todas las partes.