martes, 19 de diciembre de 2006

Siempre vienen de ahí

En Ceuta ha sido desmantelada durante la semana pasada, una ‘célula terrorista’ compuesta de un grupo de 11 miembros de activistas islamistas, acusados de planear ataques terroristas, incluidas acciones de tipo suicida, contra un supermercado, el recinto ferial, depósitos de combustible y un polvorín de la ciudad. El juez de la Audiencia nacional española, Baltasar Garzón ha ordenado encarcelar a siete de los once arrestados, el magistrado les sitúa dentro del grupo terrorista salafista ‘Salafía Yihadía’, que considera el “brazo armado de Al Qaeda en el norte de África”.

El desmantelamiento de la célula y la encarcelación de los militantes islamistas en Ceuta, nos ha asombrado a todos.Según han informado los medios de información en las dos orillas: 'Las investigaciones realizadas han permitido además conocer que la célula islamista desmantelada mantenía contactos con otros grupos de la misma ideología que operan en Marruecos y en el Reino Unido'. De hecho, los servicios secretos marroquíes han colaborado activamente con la Comisaría General de Información y han facilitado datos de interés para las pesquisas.

Y partiendo de lo complicado y difícil que es abordar este tema, en esta intervención, sólo intentaremos desarrollar un breve enfoque sobre este asunto que en suma es como reunir las piezas de un verdadero puzzle. En varias regiones, norte, centro y sur de Marruecos, durante este año 2006, se han desmantelado varias células de jóvenes militantes islamistas en varias ciudades de nuestro país, células compuestas -como se ha observado- de individuos dispuestos a cometer atentados terroristas y morir como mártires, jóvenes considerados marginados, que vienen de los suburbios periféricos urbanos de nuestras ciudades, donde viven en la miseria o/y en condiciones en general difíciles, jóvenes que, o bien han sido víctimas de fracaso escolar, o el paro, chicos rebeldes e incontrolables y sin ningún apoyo familiar significativo, o que se encuentran enfrentados a todo tipo de problemas sociales y psicológicos, como la pobreza, la frustración, la miseria y la necesidad, etc.

Si se desmantelaron, en Ceuta, en España, en Marruecos o en otras partes, “eso no quiere decir que los servicios de seguridad han acabado con todos ellos”.Los servicios de inteligencia y de seguridad, si actúan a tiempo, pueden en efecto, desactivar células peligrosas de militantes terroristas durante su fase de preparación u organización, pero evidentemente siempre antes de que pasen a la acción y llevar a acabo sus actos de terror, pero también eso no quiere decir que si se actúa de esta manera se va a erradicar a este fenómeno entre hoy y mañana. Este fenómeno con sus ramificaciones y vínculos internos y externos con otras redes nacionales e internacionales establecidas a niveles múltiples, empezando de las fases de la iniciación, pasando por el adoctrinamiento hasta la financiación, el reclutamiento y la formación de células que pueden entrar en actividad, presenta para los servicios y las fuerzas de seguridad, grandes peligros y desafíos.

La aproximación unidimensional de este complejo fenómeno, creemos que si se limita al enfoque sobre cómo intervenir a tiempo con el dispositivo de los servicios de inteligencia y de las fuerzas de seguridad para evitar los posibles actos de terror y las catástrofes terroristas, puede que resulte eficaz, como se sabe de lo ya visto en diferentes casos, es el método ideal como lo han demostrado los hechos, método de intervención preventiva que ha dado su fruto y su eficiencia por haber evitado verdaderas catástrofes. No obstante, el peligro persiste, dado que la condición humana siempre está caracterizada por sus imperfecciones y fallos, pese a todo la probabilidad de que este “ejército oscurantista” puede encontrar brechas, o faltas en cuanto a la vigilancia continua y las estimaciones, de la parte de los servicios de inteligencia a la hora de que aquellos individuos pueden pasar a la acción y ejecutar sus planes de terror en determinados sitios de una ciudad o una nación.

Acerca de este delicado tema, algunos analistas, que habitualmente reflexionan sobre el terrorismo atribuido a los islamistas desde una perspectiva bien determinada y basada sobre la dicotomía: blanco y negro, buenos y malos: O sea oponer el Occidente al Mundo islámico. A nuestro parecer, todos nosotros, aunque de diferentes culturas, tenemos que superar la desconfianza y los prejuicios que se han creado entre nosotros en los últimos tiempos, para evitar la ruptura iniciada por una minoría de pequeños grupos extremistas de los dos lados, asimismo tenemos que buscar a restaurar la confianza entre nuestras sociedades de diferentes culturas y religiones. Es decir intentar mirar un poco más allá, para acabar con este conflicto intercultural para poder resolver este problema. Es difícil, pero si nos esforzarnos un poco más, podemos superar muchos obstáculos y crisis que existen entre nuestras civilizaciones actualmente. Es muy positivo reflexionar sobre este tema con objetividad para que juntos podamos construir un mundo mejor. A veces, es lamentable ver que algunos intelectuales de ciertas tendencias ideológicas deseosos de enviar falsos mensajes a la opinión pública, en sus escritos, siempre relacionan el terrorismo con el Islam, con el claro objetivo de presentarlo, siempre y constantemente como una verdadera amenaza al mundo occidental.

Ahora bien, si en los países occidentales es fácil presentar las cosas de esa manera, para nosotros este asunto no tiene, si nos fijamos bien, un solo y único aspecto, porque si fuera así sería fácil reforzar al máximo las medidas de seguridad y así acabar con las actividades de terror- si se actúa a tiempo- o al menos abortar o parar cualquier movimiento terrorista en sus primeras fases de creación o reclutamiento; o sea actuar con plena eficacia como se ha podido observar en los EEUU tras los ataques del 11S; sobre todo gracias a las drásticas medidas policiales y el buen funcionamiento de los servicios de inteligencia, de manera que se ha podido actuar eficientemente hasta ahora contra el terrorismo en el territorio norteamericano.

En los casos de desmantelamiento de células terroristas en Marruecos y Norte de África, conviene analizar de cerca, por qué los chicos malos de los barios pobres actúan así, aquí o ahí. Está clarísimo que el terrorismo islamista es un asunto muy complicado y los miembros que se incorporan a las células de militantes, en mayoría son jóvenes rebeldes, motivados generalmente por la política occidental injusta en todo el mundo islámico, pero sobre todo en Irak, Palestina, Líbano, Sudan… y en el resto del mundo árabe, como están motivados también por otros factores que les incitan a expresarse de esta manera radical y violenta.