martes, 20 de marzo de 2007

¿De dónde vienen "los suicidas"?

¿De dónde vienen “los suicidas”?
Los cuerpos de Seguridad en Marruecos volvieron a intensificar sus esfuerzos emprendiendo sin respiro la lucha antiterrorista para evitar el peligro de los “extremistas camicaces" e impedir posibles ataques llevando a cabo investigaciones y detenciones no sólo en los barrios marginales de la provincia del Gran Casablanca, sino que la campaña de seguridad también se ha extendido a lugares más remotos llegando hasta las fronteras de todo el territorio marroquí .

La alerta terrorista provocada por las explosiones criminales de Sidi Mumen, ha vuelto a despertar preocupación entre los diferentes cuerpos y fuerzas de seguridad e inquietud entre los ciudadanos, y se teme que otros terroristas suicidas vuelvan a cometer actos de terror. La detonación de explosivos en un cibercafé en Casablanca, durante una pelea con el propietario del local, volvió a desencadenar una verdadera guerra contra la nebulosa existencia del terrorismo en Marruecos.

"Este es un incentivo para perseguir la guerra contra el terrorismo sin respiro", dijo a Reuters el portavoz del Gobierno, Nabil Benabdallah, que agregó que el incidente estaba "en el marco de los horrendos actos terroristas en Marruecos y otros países del Magreb". Marruecos siendo un país alejado de todo tipo de turbulencias ha vuelto a vivir momentos de miedo. Los gobiernos en el Norte de África temen que la violencia pueda extenderse desde Argelia después de que el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate se rebautizara como Organización Al Qaeda en el Magreb Islámico con la intención de fusionarse con grupos extremistas.

La explosión, -como sabemos- se registró en un barrio marginal de Sidi Moumen, al norte de Casablanca, el mismo barrio de donde salieron los 13 suicidas que llevaron a cabo los primeros atentados de Casablanca, el 16 de mayo de 2003. Esta última explosión coincidió de otra parte con los atentados del 11 de marzo en España contra los trenes de cercanías en Madrid, que dejaron 191 muertos. Afortunadamente la explosión de Sidi Mumen sólo acabó con la vida del terrorista suicida, pero de hecho ha vuelto a abrir la herida, y para los marroquíes, a partir de ese momento, lo vieron muy claro, el terrorismo ya no sólo es una idea o forma parte de la ideología extremista, que se suponía completamente ajena a las tradiciones de los marroquíes, porque pensaban que aquello del 16 de mayo de 2003 fue un accidento histórico. No obstante, lo que había sucedido la semana pasada ha indignado a todos los marroquíes , y de hecho, todos, ciudadanos y fuerzas de seguridad saben ya que tienen que actuar juntos frente al invisible enemigo.

El terrorismo aunque no está enraizado entre nosotros puede que nos llegue de Argelia o de otra parte de diversas formas, y todo indica que puede desafiarnos si se manifiesta en acciones criminales o atentados suicidas (camicaces): Una cosa sí es cierta: “Otra vez, aunque los marroquíes sienten que tienen que moverse antes de que lleguen las verdaderas amenazas, el peligro de los extremistas, sí existe, y que en teoría podrá volver a sembrar la incertidumbre y la inquietud, por eso creemos, que este fenómeno negativo -en nuestro país- tiene que ser combatido por todos los medios.
Varios factores, posiblemente contribuyen a crear focos (células, o grupúsculos o nidos de extremistas), después de la idea, (terrorismo como ideología) viene el reclutamiento, y con el apoyo logístico, desde la financiación hasta el entrenamiento a manejar armas y explosivos se completa el círculo antes de pasar a las acciones: ¿cuándo y dónde hay que llevar a cabo los actos de violencia?.¿De dónde proviene esta nueva cultura? Muchos dirían de los grupos extremistas islámicos o islamistas mismos, otros dirían del descontento político o social y de las demás miserias y la frustración que sufren los jóvenes en los barrios marginales y pobres de Casablanca como vimos en el ejemplo de los 13 o los 14 suicidas de Sidi Mumen.

A estos factores podemos añadir todo lo que puede ofrecer el mundo virtual de Internet y las nuevas tecnologías como información y sobre todo comunicación. Y si en países como la zona del Magreb Árabe, hacia donde recientemente se ha extendido Internet, las masas utilizan mayoritariamente la conexión para poder chatear vía MSN o vía las llamadas telefónicas gratuitas que ofrece Skype, Gmail o Yahoo, sólo una pequeña minoría bien selecta usa Internet para la investigación, negocios, información y/o lo que sea como uso serio, en cambio la red de Internet para grupos o individuos comprometidos a ciertas actividades como el terrorismo, puede ofrecer innumerables servicios que no se puedan imaginar. El acceso fácil y las posibilidades de conexión a nivel nacional, internacional y a gran escala, puede convertirse en un arma muy eficiente en las manos de este ejército invisible que está dispuesto a sacrificar todo, incluso dar su vida por ideas extremistas, que se supone que aquellos obtienen bajo efectos de adocrinación e influencia religiosa, que se convierten en militantes impulsados por las grandes causas aparentemente de orden político y religioso.

Acerca de este inquietante asunto que nos preocupa a todos, conviene plantearse la siguiente interrogación, ¿cómo un país como Marruecos podría o puede hacer frente a este fenómeno y sus amenazas crecientes? Posiblemente aparte de la intensificación de la vigilancia policial, los rastreos y la puesta en marcha de un buen funcianamiento del poder judicial, el Gobierno sabe que la aproximación policial no es todo y no puede ser la única manera o lo sufeciente para poder hacer frente al reto del terrorismo, y seguramente los altos responsables son conscientes de las dimensiones múltiples que caracterizan este complejo fenómeno, por eso, esta lucha tiene que ser apoyada por otros esfuerzos, sobre todo lo que concierne la política del desarrollo social, lo que obviamente requiere multiplicar los esfuerzos estatales en materia de desarrollo en general, con el objetivo de mejorar la situación socioeconómica de los barrios más pobres y los cinturones de las grandes ciudades donde vive un gran número de nuestros ciudadanos en condiciones difíciles de necesidad y a veces en absoluta miseria.