jueves, 22 de noviembre de 2007

Anápolis o el largo camino hacia la paz

*De Oslo, Madrid, Camp David a Anápolis,
*Anápolis: la mediación de Estados Unidos entre palestinos e israelíes permanece envuelta en dudas, críticas e incertidumbre.

El Martes próximo, en la Academia Naval de Anápolis en Estados Unidos, Israelíes y palestinos vuelven a tener otra cita sin duda histórica como fueron una y otra en el pasado, y ésta será no menos importante que las anteriores citas en Oslo, que dio lugar a los famosos acuerdos conocidos por el nombre de esta capital nórdica- lamentables y sinónimo de maldición en la opinión de muchas fracciones palestinas porque nunca llevaron a la paz-, pasando por la conferencia Internacional de Madrid, seguida de otra cita famosa y fracasada en Camp David organizada por el presidente Bill Clinton el año 2000, cuyos resultados fueron, de hecho, y tristemente catastróficos por haber provocado el estallido de la segunda Intifada en Palestina.

Numerosos analistas y expertos en las cuestiones de Oriente Medio se interrogan hoy acerca de la decisión que tomó Estados Unidos y cuáles son sus motivos detrás de la organización de esta Cumbre internacional para mediar entre palestinos e israelíes, esta cumbre según ellos permanece envuelta en dudas, críticas e incertidumbre.

No creemos, no por tendencia a ser pesimistas sino por las anteriores lecciones que nos aprendió la historia contemporánea de la mediación americana injusta y siempre a favor de su amigo y aliado tradicional y estratégico, el estado de Istrael. No sabemos si Washington, seriamente- en este nuevo intento, esta vez- se ha comprometido a mediar justamente entre palestinos e israelíes para encontrar una salida a la más larga crisis de la historia de Oriente Medio, o simplemente asisteremos a la historia que se repite en este nuevo episodio de Anapolis.

“¿por qué se ha decidido en washington en acuerdo con Tel Aviv organizar una conferencia internacional para la paz precisamente en estos momentos? No cabe duda que los pueblos de la zona están cansados de enfrentarse en guerras y crisis eternamente, es posible que los israelíes y con ellos los palestinos y el mundo árabe quieren que la paz vuelva a reinar en esta turbulenta región del mundo.

No obstante no es cuestión de deseos o de intenciones que puedan tener las partes concernidas, todos los caminos pueden conducir a la paz en Anápolis u otro lugar de la tierra menos en Palestina para encontrar la paz perdida, lamentablemente esta cita sobre el conflicto Israelo-Palestino viene en un periodo crítico envuelto en dudas, críticas e incertidumbre- no tenemos la certiza de nada pero, por lo cierto Bush está pensando en otra cosa, haciendo esto, el presidente desde que llegó al poder sólo habla de guerras, ¿ por qué no piensa primero en acabar con la guerra en Irak y Afganistan?

¿Por qué cree él, si no no está engañándonos a todos, que, con este encuentro, su mediación tiene como objetivo alcanzar paz en favor de todos en Palestina? Y si no se logra el éxito deseado por haber organizado esta cumbre, Bush, simplemente por esta movida en el buen sentido-la primerta, desde que llegó al poder- seguro que si no se logra nada, no pasa nada, y si Mahmud Abbas y con él, los palestinos y los árabes, si vienen a esta cumbre a pesar de su pesimismo y sin grandes ilusiones, porque ciertamente saben que el presidente Bush no tiene nada a ofrecer a ellos, y no van a conseguir nada... para los palestinos y los árabes, será Anápolis otra cita más,como la de Madrid o Camp David, otra cita de la cual los medios de comunicación no cesaran de hablar. En breve, será Anápolis una ilusión en el largo camino hacia la paz. Porque no cabe duda que, Bush por haber organizado esta cumbre en estos momentos precisos, intenta desviar un poco la atención, de la verdadera crisis que hoy, vive América.

Porque se supone que no solo se organiza la cumbre de Annapolis para salir de la crisis israelo-palestina o para que la administración Bush pueda mejorar su imagen en el mundo árabe e islámico. No se discarta la probabilidad de que la Cumbre se organiza para otros fines que solo Washington sabe cuales son. No obstante, todo queda pendiente de los resultados de las determinantes negociaciones de paz entre todas las partes . La Cumbre viene a ser organizada en una excesiva ambiente de incertidumbre. Ambiente acerca de la cual persiste la interrogación de que quizá "EEUU organiza esta Conferencia Internacional en estos momentos precisamente como parte del proceso de una larga estrategia ya anunciada visión de un nuevo o Gran Oriente Medio".

Sería muy conveniente salir del estancamiento en lo cual se encuentra la situación, aprovechando el acercamiento con la Autoridad Palestina encabezada por Mahmud Abbas no opuesta a las posiciones occidentales, posiblemente puede que conduzca a una solución del problema palestino, si Bush llegue a lograr algún éxito, aunque mínimo, osean como sean los dirigentes de la Casablaca, según su metodología propia no tardarán de transformar el Encuentro de Anápolis en éxito histórico. Sabiendo que David Welch, máximo responsable diplomático de Estados Unidos para Oriente Medio, ha insistido en que tan solo el acuerdo para participar en estas conversaciones formales es suficiente para indicar la existencia de posibilidades de paz. Según Welch, ninguna cuestión estará vetada y dependerá de los participantes determinar como proseguir el proceso de negociaciones.

Es posible que la administración americana esté preparando otra cosa, lo más probable puede que sea o sería como ya se sabe y según como lo desean los dirigentes de Tel Aviv más que Washington no tardar de atacar y destruir las estructuras nucleares de Iran. No sabemos ciertamente ¿a cambio de qué? O que es lo que puede ofrecer Israel a los palestinos y los árabes para convencerles de haberles dado algo para que participen o por lo menos no oponerse a una acción militar contra los persas. La Cumbre de Anápolis cuyos resultados posiblemente aunque puede ser que sean éxitos de unos acuerdos en forma de palabras vacías, o promesas o anexiones a la famosa hoja de ruta, es decir “hay que dar un poco de esperanza al pobre pueblo palestino bajo la autoridad de Mahmud Abbas”, porque en todo caso los demás jefes de estado árabes nunca se oponen a lo que decide Washington.

Terminamos esta breve intervención con lo que recoge nuestro colega(*1)” Como reflejo de estas críticas y dudas sobre las prioridades equivocadas de Washington, el reputado columnista Thomas Friedman, del «New York Times», escribía ayer: «Observar a Condoleezza Rice realizando repetidos viajes para intentar forjar algún tipo de acuerdo entre israelíes y palestinos, mientras Irak permanece políticamente sin solución, me deja con la sensación de que mi casa se está quemando y los bomberos han decido detenerse en el camino para rescatar a dos gatos encaramados en un árbol».
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