sábado, 27 de mayo de 2006

Opinión
Un plan aún por ver
MANUEL IGLESIAS
El Gobierno español ha dado a conocer las líneas maestras del llamado ’Plan África’, una acción que se supone que va a afrontar el problema que desborda a las Islas Canarias con la inmigración subsahariana que llega como un río hasta ahora incontenible hasta las costas del Archipiélago.

Hay que tener esperanza de que el plan tenga resultados eficaces y significativos, aunque la primera impresión es que contiene tantas cosas, tantos proyectos y tantas buenas intenciones, que parece más bien una recopilación de expedientes de diversos departamentos, en ocasiones sin aparente relación entre sí, ni situados en el contexto del momento que se está viviendo.

Se recogen cosas como el refuerzo de la presencia política e institucional en el continente (con medidas como la creación de tres nuevas embajadas en Malí, Sudán y Cabo Verde), pero al mismo tiempo aparecen otras que ’suenan’ muy bien, pero que no se sabe exactamente en qué consisten, ni cómo van a incidir.

Así, por ejemplo, se habla del fomento de "la cooperación con países africanos y la participación en el afianzamiento de la democracia, la paz y la seguridad de África".

Está muy bien eso del afianzamiento de la democracia, la paz y la seguridad, pero estamos hablando de un aspecto sociológico que implica cambios de mentalidad global y que puede llevar años y hasta generaciones, pero en ocasiones lo más importante no es siempre lo más urgente, y lo que tenemos que buscar resolver ahora es el problema inmediato de los cayucos que están saliendo ahora mismo de las playas africanas y están llegando a las Islas y no sólo teorizar sobre los cambios sociales que hay que sembrar para el futuro, sin duda necesarios, pero que tienen un poco de discusión sobre galgos y podencos.

¿Alguien puede decir que es exactamente, más allá de un catálogo de buenas intenciones, "la contribución de España en la lucha contra la pobreza, la participación activa en la estrategia de la UE para el continente, la promoción de los intercambios comerciales y de inversión, el fortalecimiento de la cooperación cultural y científica y la promoción de la mujer"? Todo está dentro de la línea del lenguaje de lo políticamente correcto, pero, de una manera concreta , ¿cómo incide aquí y ahora?.

Evidentemente, hablar de África necesita asimismo hacerlo de estas cosas, pero todo esto de teorizar socialmente en las actuales circunstancias cuando los cayucos se mueven por un mar en el que en ocasiones naufragan y mueren sus ocupantes, aporta un aire de coger cosas que ’suenan’, para presentar un llamado ’Plan África’ con el que parezca que hay un proyecto definido, cuando en realidad se está improvisando mucho.

En cualquier caso, hay que dar al Gobierno central un margen de confianza y desear que triunfen en su gestión porque eso significaría precisamente que han logrado resolver este problema tan preocupante. Son los hechos, a medio y largo plazo, lo que demostrarán si había un ’Plan África’ competente o únicamente un lanzar balones fuera. Fuente: Prensa digital, España