miércoles, 2 de mayo de 2007

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El título de esta entrada es el recientemente descubierto código capaz de crackear la encriptación de una de las joyas de la corona de la industria de los contenidos, el HD-DVD. Y la historia acaecida desde su revelación, uno de los más claros ejemplos de revuelta digital que demuestran el poder de los consumidores en pleno siglo XXI, y la incapacidad de dicha industria para seguir haciendo negocio mediante el estúpido método de impedir el acceso de otros a los bits. Tras la aparición del código procedente de un hacker anónimo identificado como Muslix64, éste fue reproducido en sitios como el del curso de Cory Doctorow en USC, de donde fue rápidamente retirado tras amenazas de la Motion Picture Ass. of America (MPAA) que invocaban la nociva Digital Copyright Millenium Act (DCMA). Tras eso, el código fue publicado en Digg, donde subió a portada de manera casi inmediata, para ser de nuevo retirado y conseguir únicamente que fuese reenviado un elevado número de veces y copiado en cientos de comentarios. A partir de ahí, la secuencia de dieciséis dígitos hexadecimales ha sido replicada en tal cantidad de sitios, que cualquier intento de evitar su difusión resulta completamente vano y absurdo, tanto como lo era el intentar poner copyright o imponer censura a un número. Aparece en los más variados formatos, convertido a binario, como imagen, cambiado de base o hasta como letra de una canción aparecida como vídeo de YouTube. La secuencia, que sirve para poder desencriptar y ver contenidos en HD-DVD en Linux, ha servido además para descubrir la lógica de encriptación y desarrollar un programa, BackupHDDVD, disponible ya en todas partes y hasta con entrada en Wikipedia, lo que hace imposible ya la vuelta atrás aunque esta secuencia fuese invalidada mediante los procedimientos de revocación embebidos en HD-DVD.
Una prueba más de cómo los bits son libres, y de cómo los consumidores demuestran a una estúpida industria empeñada en no aprender que ésto es efectivamente así.