viernes, 28 de marzo de 2008

¡Libertad de protección!

Ayer, en el café terraza “Amistad” situado en Boulevard Zerktouni, mi amigo, un corresponsal español se exclamó mirándome en los ojos, como si fuese yo responsable de algo: ¿Y por qué los periodistas españoles también tienen que sufrir como vosotros aquí de eso? Al cual me respuesta ha sido rápida: “Cuando estás en Marruecos siempre evita quejar de eso”. Más añadí, “Hay que estar siempre "cool aquí", amigo”. (Riendo). “¿Y de qué hablas?”. Volvió a mirarme de la misma manera como si fuera me acusa de algo, y, como no le entró la cosa o no entendió nada…dijo”: “ ¿de qué diablos, hablas...?Le dije explicando en cierta filosofía : “De eso, eso: ¡sufrir, sufrir que es necesario para hacer bien las cosas aquí, hombre!”

¿Cuántas veces puede Miguel Ángel Moratinos intervenir diplomáticamente en cuestiones así, para no dañar las relaciones entre los dos países vecinos? Las gestiones del Gobierno español, y en concreto los destacados esfuerzos del jefe de la diplomacia española para solucionar el problema de los periodistas españoles en Marruecos, que en tiempo de algunas horas han dado sus frutos como informó la COPE: “Finalmente las autoridades marroquíes han decidido renovar la acreditación a la corresponsal de la COPE, Beatriz Mesa y de los otros periodistas de la cadena SER y La Vanguardia que mantenía en suspenso por su participación en una mesa redonda convocada por la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui en Palma de Mallorca”.

En esta breve intervención no quiero hablar sobre tantas cosas que siempre evoca el asunto del periodismo en países como Marruecos. “Los responsables sobre la libertad de prensa o los guardianes de esa libertad, siempre-en este país como en los demás que siguen la misma política- están detrás de los periodistas persiguiéndoles sin cesar, no sólo clasifican sus escritos, analizan lo que escriben, sino que “les tienen y les guardan a la lupa continuamente”.

La libertad de expresión para ellos tiene límites y la “democracia local o nacional no permite salir de la raya”. Hay que tener respeto a ciertas normas. Normas que son como una especie de código que se aprende porque es indispensable para el buen funcionamiento del sistema en general. En Marruecos la prensa nacional- pese a sus múltiples tendencias- se ha adaptado a las normas que dicta ese código. Con el cambio gubernamental, cambian también las cosas y la política...Con el Gobierno de Yetou todo era diferente y hoy con el nuevo Gobierno actual la libertad de expresión no han mejorado como se esperaba, todo al contrario, asistimos a más presión sobre la prensa y los periodistas.

Ahora bien, la prensa extranjera e incluida la española, los corresponsales y todo el cuerpo mediático acreditado en el país no tiene por qué no tener en cuenta esas normas que sin excepción aquí se respetan. En torno al caso de acreditar o no a ciertos/as periodistas, Marruecos guarda el derecho de otorgar o no la acreditación a quien lo merece y no a sus adversarios o supuestos enemigos, incluidos periodistas que vienen a trabajar aquí como corresponasales de medios extrangeros. Marruecos como cualquier país libre sólo intenta adoptar medidas necesarias para proteger sus intereses políticos vitales u otros. Si en el caso de Beatriz Mesa, Rabat -siendo exageradamente susciptible hacia la cuestión del Sahara- había cuestionado sus intervenciones o quizás su apoyo directo a una Asociación del Pueblo Saharaui, como asimismo en el caso de otros corresponsales de medios ibéricos, es porque "no puede ser", o quizá Marruecos no puede aceptar este "juego". No obstante, no todos los marroquíes piensan que con estas medidas de protección, a veces exageradas, se puede alcanzar más éxito, o avance en encontrar soluciones al problema del Sahara.

Aquí, yo no he venido a defender las razones del estado marroquí a actuar de tal o cual manera ni tampoco intento cuestionar la libertad o la responsabilidad de ese o aquél ministro a proteger los intereses de la nación, sólo, como siempre he repetido que detrás de esta filosofía de pensar o actuar así bajo el pretexto de proteger algunos intereses, se toman medidas que resultarían quizá consecuentemente graves porque pueden afectar negativamente a otros intereses y en particular-en este caso realacionado- la mejoría significativa y la evolución relativa de un dominio importante que es la libertad de prensa y de expresión que tanto ha mejorado, o al menos ha habido señales positivas en la buena dirección hacia una faceta mejor-, un dominio vital que ha ayudado mucho a dar la buena imagen del país magrebí. Especialmente cuando muchos de nosotros –intelectuales, periodistas como políticos- de las dos orillas, no cesamos de llamar a consolidar los valores de la democracia y diálogo- como siempre lo hizo y, excelentemente bien- señor Moratinos, que aquí cabe saludar su labor diplomática- en cooperación con responsables y la autoridad del país vecino, nosotros conscientes de cualquier eventualidad o de posibles cosecuencias negativas que puedan afectar las relaciones mutuas volvemos a llamar a no perturbar la excelente ambiente de amistad que une los dos países deseando mejorar cada día más las relaciones hispano-marroquíes.

+Información: Rabat acosa a los periodistas...


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