sábado, 29 de enero de 2011

La fiebre que viene de Túnez

Si la movilización sorprendente del pueblo egipcio llegara a tener el mismo éxito histórico de Túnez - con la huida de Ben Ali a Arabia Saudí el 14 de enero... seguramente se abrirá otro horizonte político de grandes cambios en el mundo árabe. Si en Egipto las revueltas enérgicas de los jóvenes egipcios lograran derrocar al faraón Mubarak sin complicaciones que puedan surgir, el destino de la nación árabe a partir de ese momento será otro.

Si el último Faraón de Egipto Hosni Mubarak que lleva 30 años en el poder y quiere continuar eternamente gobernando pese a su estado de salud deteriorado y su edad avanzada, y más grave, se especula que le sucederá su hijo, lo que suscitó y suscita hasta el momento de iniciarse las protestas críticas de todos en el entorno político y popular egipcio, entre los motivos principales de la movilización popular actual contra Mubarak. El objetivo principal de las protestas de esta primera semana en las principales ciudades egipcias es cambiar el régimen y poner fin a la dictadura de Mubarak.

Hasta el momento se han registrado más de 60 víctimas mortales, pero por cautela, puede haber un número mayor dado la escalada de la grave situación que vivió Egipto hoy en el quinto día de las protestas multitudinarias. Los egipcios quieren un cambio de poder, ya no pueden soportar un día más el régimen de Mubarak. La manifestación ha expresado muchas reivindicaciones empezando con la dimisión de Mubarak, y siguiendo con otras de carácter social, económico, y político. Los disturbios empezaron en el El Cairo y Alejandría antes de extenderse después a toda la geografía del país. La revuelta de Egipto viene tras la ola de protestas populares que vienen sacudiendo Túnez desde diciembre y que llevó a la caída del presidente Ben Ali.

Seguro que Túnez no es Egipto. Egipto es el país más grande en la zona árabe, con 85 millones de habitantes es el más poblado del mundo árabe. Además de este factor Egipto es el aliado estratégico más importante de los EE UU en la zona después de Israel. Los cambios políticos allí no sólo afectarían la región afectarián mucho el futuro de Israel y Oriente Medio. De ahí no es en vano lo que hemos observado ayer como reacciones y agitación diplomática en Washington, las intervenciones abiertas de la administración americana acerca de la movilización popular actual en Egipto tiene más de una explicación. Obviamente Washington ha expresando su preocupación al lado de otras potencias occidentales por ello se entiende más que lo que sucede en Egipto no sólo es fuente de inquietud interna, sino que el futuro incierto de Egipto es más que inquietante sobre todo por su ubicación en la zona inestable de Oriente Medio. Las dimensiones de cualquier cambio, llagará ciertamente, más allá de las fronteras egipcias.

Detrás de las palabras diplomáticas de Obama, Clinton y otros altos dirigentes americanos, ayer, llamando a la calma y al respeto de los derechos del pueblo egipcio. Ya es tarde hablar de reformas o cambio de política. A Mubarak sólo le queda ceder el poder. Washington ya ha captado el mensaje, el fin de su régimen es cuestión de tiempo. El triunfo de la rebelión también es sólo cuestión de tiempo. Quizás me equivoco pero todo indica que la magnitud de las revueltas constantes y la tensión que ha alcanzado ya su límite, de ahí se nota hoy más que nunca antes la determinación del pueblo a cambiar el régimen de Mubarak. El mundo exterior ya no puede hacer nada en este momento histórico preciso de la rebelión. Más, es justo decir que la situación ahí es muy delicada y si el ejército no une sus esfuerzos con los líderes políticos para encontrar una salida o solución a la crisis creciente en los próximos días, el pueblo egipcio tiene que estar prudente, es triste hoy o mañana ver esa gran nación dirigirse hacia una situación peor.

A pesar del toque de queda y del anuncio del presidente Hosni Mubarak de instaurar un nuevo gabinete e impulsar reformas, las protestas antigubernamentales siguen en la calle hoy y probablemente mañana. Todo lo que quiere el pueblo es ver al Rais Mubarak “ seguir el ejemplo de Ben Ali".