Moscú-Teherán- forman alianza para hacer frente al 'sistema unipolar' de EEUU los dos lídedes acuerdan durante la visita de Putin a Irán, crear un frente común ante las 'amenazas' regionales e internacionales.
El presidente ruso, Vladimir Putin, se reunió este martes en Teherán con su homólogo iraní, Mahmud Ahmadineyad, a quien invitó a viajar a Moscú para continuar las conversaciones bilaterales. Según un comunicado de ambos mandatarios citado por la agencia rusa RIA Novosti, Ahmadineyad aceptó la invitación con gratitud y las partes concretarán próximamente la fecha de su visita.Según un comunicado de ambos mandatarios citado por la agencia rusa RIA Novosti, Ahmadineyad aceptó la invitación con gratitud y las partes concretarán próximamente la fecha de su visita.
El encuentro en Teherán supuso la escenificación de un acercamiento entre dos líderes que no dejaron de lanzar advertencias a EEUU. Su entendimiento fue tan amplio que el anfitrión anunció la creación de un frente común ante las "amenazas" regionales e internacionales, según la agencia IRNA.
Por su parte, el presidente ruso señaló que ambos países apuestan por un escenario internacional multipolar como alternativa al sistema que defiende Washington." EEUU no puede imponer un sistema unipolar porque ninguna potencia es capaz de resolver todos los problemas por sí sola", dijo.En esta línea, Putin aseguró que la situación actual en Irak y Afganistán es fruto del "unilateralismo" estadounidense y defendió la colaboración con Naciones Unidas y otras organizaciones para fomentar el "respeto" de "las normas internacionales y los códigos de conducta"
Vía Link -El Mundo|Agencias
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miércoles, 17 de octubre de 2007
Moscú-Teherán forman alianza frente al 'sistema unipolar' de EEUU
lunes, 12 de febrero de 2007
Críticas crecientes a un mundo unipolar
De los errores cometidos por los EEUU en Irak y Oriente Medio a las severas críticas crecientes al gobierno de Bush y sobre todo sus métodos y planes que forman parte de la política exterior de su país, métodos y planes que en práctica no han ayudado a mejorar la imagen de la potencia más poderosa del mundo, los EEUU, ni tampoco -creemos sirvieron sus intereses en el mundo- durante estos últimos años, y sería todavía más grave si la política unilateralista estadounidense continuara de la misma manera con la voluntad de solucionar todo mediante la fuerza militar, lo que parece que de momento no se está cambiando, pese al rechazo creciente por gran parte de la comunidad internacional que llama al uso del diálogo y la diplomacia, sobre todo tras el desarrollo negativo de las operaciones militares y políticas que se llevaron a cabo en Irak y que resultaron en un gran fracaso.
La política unilateralista conducida por los EEUU, ha creado una situación alarmante en el mundo, precisamente en la zona árabe y el golfo pérsico, donde actualmente la tensión sube y crece la inquietud tras las amenazas de un posible o -mejor dicho digamos- de un inminente ataque militar- con el objetivo de destruir las instalaciones nucleares iraníes. Un escenario de horror y destrucción. Lo que puede agravar más la situación en esa zona geoestratégica (Zona del Golfo Pérsico) pasando por Irak hasta el Líbano, Israel y Palestina. "En el mundo moderno, la unipolaridad no es ni aceptable ni posible".como aseguró, en Munich, el Presidente ruso Vladimir Putin.
"Aunque continuará manipulando el miedo y seguirá con su orientación militarista en el mundo, el nuevo Gobierno norteamericano de George W. Bush se verá obligado a modificar su política exterior unilateralista. Las principales causas son el "fracaso" de la guerra en Irak y el aumento de la "debilidad" del Ejército estadounidense, explica el profesor de la Universidad de Nueva York y analista del Centro de Investigación para la Paz (CIP) Robert Mathews".(*1)
El Secretario general de la ONU, Kofi Annan, en diciembre de 2006, sólo dos semanas antes de abandonar su cargo, había sido invitado al estado de Missouri para pronunciar un discurso en la Librería-Museo presidencial Harry Truman. La intervención de Annan debía ser un homenaje al presidente que favoreció la creación de la ONU y el plan Marshall para la reconstrucción de Europa, se convirtió en una severa crítica de la política internacional de George W. Bush. Annan advirtió en aquel momento que “ningún país puede garantizar su seguridad si intenta afirmar su supremacía sobre todos los otros”.
Annan, veinte días antes de dejar su cargo al surcoreano Ban Ki Moon, había declarado: “Necesitamos el liderazgo natural que Estados Unidos ha ejercido en el pasado y que puede seguir ejerciendo en la actualidad...Ninguna de nuestras instituciones globales puede lograr sus cometidos si Estados Unidos no participa. Pero cuando se compromete plenamente, el único límite es el cielo”. Aunque el secretario general no se refirió explícitamente a la guerra de Irak, insistió en el rechazo al uso de la fuerza militar que no respete las normas internacionales. Sin mencionar el centro de detenciones en Guantánamo ni la cárcel iraquí de Abu Grahib, Annan sostuvo que “Estados Unidos estuvo en la vanguardia del movimiento mundial por los derechos humanos, pero para seguir estando debe permanecer fiel a sus principios, incluso en la guerra contra el terrorismo”.
El presidente ruso Vladimir Putin, ante la 43ª Conferencia de Munich sobre la seguridad, el 10 de feb., afirmó que Estados Unidos practica el "desbordamiento" de sus fronteras nacionales en todos los sectores, afirmando que se trata de un factor de desestabilización mundial."Estados Unidos practica el desbordamiento de sus fronteras nacionales en todos los sectores y eso es muy peligroso, pues nadie se siente seguro ahora al no hallar refugio en el derecho internacional", declaró el jefe de Estado ruso en su intervención. "En el mundo moderno, la unipolaridad no es ni aceptable ni posible", agregó Putin, en presencia de varios senadores estadounidenses, incluyendo al republicano John McCain.
El jefe del Estado ruso sorprendió a todas las delegaciones presentes en Munich, y ciertamente más a la delegación americana, el Presidente Putin ha sido el primero entre los jefes de Estado de las potencias occidentales a iniciar este tipo de criticas al gobierno de los Estados Unidos que por su parte no ha tardado en responder diplomáticamente el día siguiente a lo que dijo Putin.
Putin en sus últimas declaraciones, ha mencionado varias veces los errores que se cometieron en Irak y Oriente Medio, como ha señalado que en la actualidad se habla de constantes amenazas de extender peligrosamente la guerra a toda la zona del Golfo- si los Estados Unidos atacan a Irán. Putin como se fuese para sacar lecciones del pasado y de la historia de los EEUU, citó unas palabras del presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt al principio de la Segunda Guerra Mundial, cuando dijo que: "cada vez que se rompe la paz, el mundo enfrenta una amenaza".
"El uso de la fuerza sólo es legítimo en base a un mandato de las Naciones Unidas, no de la OTAN o de la Unión Europea", agregó, refiriéndose implícitamente a la intervención anglo-estadounidense en Irak. "En la práctica, un mundo unipolar sólo significa una cosa: un centro de poder, un centro de fuerza, un centro de decisión que actúa como un amo único, un soberano único. Eso no tiene nada en común con la democracia", sostuvo el presidente ruso.
domingo, 11 de febrero de 2007
El unilateralismo en crisis
El unilateralismo en crisis
Aunque continuará manipulando el miedo y seguirá con su orientación militarista en el mundo, el nuevo Gobierno norteamericano de George W. Bush se verá obligado a modificar su política exterior unilateralista. Las principales causas son el "fracaso" de la guerra en Irak y el aumento de la "debilidad" del Ejército estadounidense, explica el profesor de la Universidad de Nueva York y analista del Centro de Investigación para la Paz (CIP) Robert Mathews.
Según Mathews, durante el segundo mandato de Bush habrá cambios importantes en cuanto a política exterior, "no por ganas, sino por influencias externas". Por una parte, explica el investigador del CIP, el unilateralismo ha entrado en crisis y en Washington cada vez toma más fuerza el convencimiento de que la cuestión de Irak "se hubiera gestionado mejor si se hubiera esperado el consenso internacional".
Por otro lado, Matthews cree que la llamada doctrina de la 'guerra preventiva' anunciada por la Administración Bush en el marco de su Estrategia de Seguridad Nacional, "sólo se ha aplicado realmente en Irak, y no se va a ampliar a Corea del Norte o Irán". "No era una doctrina, era sólo una excusa, una retórica para atacar Irak", afirmó. "No espero otra invasión", señaló por ello Matthews. "Es posible que haya crisis con Corea del Norte o con Irán, pero no creo que se derive en un ataque a cualquiera de estos dos países."
Respecto a Irán, el analista del CIP recuerda que se trata de "un país tres veces más grande que Irak y con un Ejército mucho más poderoso que el que tenía Irak en 2003". De hecho, Matthews considera que la invasión de Irak ha favorecido a Irán, "que se sabe muy fuerte" en la región, gracias a sus reservas de petróleo, a su influencia en la minoría chií en Irak, a la falta de dirección de su gran rival en el Golfo Pérsico, Irak, y al derrocamiento de los talibán, "rivales fundamentalistas de los dirigentes religiosos iraníes". En esta línea, y "tras el caso de Irak, Irán podría llegar a la conclusión de que no tener armas nucleares es más peligroso para su seguridad que tenerlas".
Ejército "debilitado"
A esta situación se suma el hecho de que la Administración Bush podría encontrar límites en su propio país para continuar con su actual política exterior. La principal causa es que "el Ejército está muy debilitado", apunta el Centro de Investigación para la Paz, que recuerda que en la actualidad Estados Unidos tiene 480.000 hombres y mujeres en las fuerzas armadas, un tercio de los cuales está en Irak. Así, "no es exagerado decir que todo el Ejército de Estados Unidos está en Irak, volviendo de Irak o preparándose para ir a Irak".
Además, ciertas propuestas hechas incluso por sectores progresistas para que se vuelva al servicio militar obligatorio y que la guerra "no sólo sea cosa de los más pobres y los menos educados", podrían suponer un cambio radical en la política exterior norteamericana a medio plazo. Según Robert Mathews, "cuando se reclute a los blancos de clase media, educados, hombres y mujeres, se acabarán las guerras", ya que "es un factor que limitará las aventuras".
Uso "magistral" del miedo
En cuanto a los motivos que han llevado a la reelección de Bush como presidente, Mathews alude a la "magistral" manera de manipular el miedo, el terrorismo o la seguridad nacional por parte de los republicanos, así como a la incapacidad de los demócratas del candidato John Kerry para ofrecer un discurso propio y diferente.
Asimismo, destacó el papel jugado por los fundamentalistas cristianos evangélicos, que constituyen "el 40 por ciento de la base electoral de George W. Bush", como se notó en su postura sobre cuestiones como el aborto, las investigaciones con células madre, los matrimonios entre homosexuales o la oración en las escuelas. Según el analista estadounidense, "tres millones de votantes nuevos en estas elecciones corresponden a fundamentalistas evangélicos que fueron a votar a Bush y que no lo habían hecho en 2000".
Según el Centro de Investigación para la Paz, gran parte de la política de Bush será continuista, sobre todo en lo que se refiere a la orientación militarista de su política exterior. Los gastos militares aumentarán, concluye Robert Matthew, que la actual es una "Administración de hombres de negocios" que mantienen "nexos claros con las compañías que tienen contratos con el Pentágono" (y a las que, por tanto, favorece el incremento de los presupuestos militares).
Tema
1.-Informe del CIP www.canalsolidario.org
2.-La maldición del Unilateralismo
domingo, 7 de enero de 2007
La maldición del unilateralismo
La maldición del unilateralismo
JOSCHKA FISCHER Que Estados Unidos se haya dado cuenta de que ha perdido la guerra en Irak es tal vez el dato más trascendental de la política internacional en 2006. La era del unilateralismo norteamericano está objetivamente acabada. Sólo el futuro nos dirá si la política exterior estadounidense va a reflejar o no esa realidad. Por desgracia, esto significa también que se ha perdido una oportunidad extraordinaria. Porque sólo Estados Unidos -con todo su poder y su sentido de misión- tenía la capacidad de crear un nuevo orden mundial a principios del siglo XXI. Para lograrlo, habría tenido que supeditar su poder al objetivo de construir el nuevo orden, tal como hizo al terminar la II Guerra Mundial en 1945. En lugar de eso, sucumbió a la tentación del unilateralismo.
La grandeza nacional de una potencia mundial nace siempre de su capacidad de definir el mundo. Si la potencia mundial lo olvida, o pierde la capacidad de actuar en consecuencia, empieza su declive. Resulta casi tentador pensar que el gran rival de Estados Unidos en la guerra fría, la Unión Soviética, le dejó con su brusca desaparición -de la que se cumplen 15 años- un caballo de Troya: el regalo envenenado del unilateralismo.
Sin un vuelco fundamental en la conciencia política estadounidense, la amnesia unilateralista de su política exterior tendrá consecuencias de gran alcance y dejará un inmenso vacío en el sistema mundial. Ninguna otra nación -ni China, ni Europa, ni India, ni Rusia- tiene ese poder y ese sentido de misión necesarios para asumir el papel de Estados Unidos. Sólo este país podía (y potencialmente puede aún) aunar en su política exterior el realismo y el idealismo, el interés y la ética.
Sólo Estados Unidos tenía una política exterior que se proponía como misión la libertad y la democracia. No siempre fue así, ni tampoco en todas partes; desde luego, no en el caso de Latinoamérica. Pero, cada vez que ha actuado con arreglo a ese principio, su fuerza y su voluntad de buscar la cooperación internacional ha impulsado un orden cuyas instituciones siguen manteniendo unido el mundo.
La ONU, la OTAN, el FMI y el Banco Mundial, el derecho internacional público y el derecho penal internacional y hasta la Europa libre y unida de hoy son los logros supremos de la política exterior estadounidense. Señalan unos momentos históricos en los que Estados Unidos utilizó su poder para impulsar un orden mundial y, al mismo tiempo, proteger sus propios intereses de la manera más eficaz y sostenible.
El alejamiento de esta gran tradición no comenzó con los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Ya en los últimos años de la guerra fría, EE UU había empezado a considerar todo el sistema de tratados e instituciones internacionales como un obstáculo para sus intereses. Las élites responsables de la política exterior veían cada vez más su país como un Gulliver maniatado y oprimido por enanos políticos, con sus leyes internacionales, sus tratados y sus instituciones multilaterales. Los estadounidenses empezaron por valorar menos el orden mundial que ellos mismos habían creado, luego lo debilitaron y, por último, lo atacaron deliberadamente.
Así, pues, el debate actual que existe en Estados Unidos sobre las consecuencias de la derrota en Irak no es todo lo profundo que debería, porque, a pesar de las críticas que se hacen al poder estadounidense, sigue siendo una discusión basada en el uso unilateral de dicho poder. Ocurre tanto con las opiniones de la oposición demócrata como con el Informe Baker-Hamilton.
Lo que hace falta es un regreso consciente y deliberado de la política exterior estadounidense al multilateralismo. Un cambio de actitud que es esencial para que mejoren las cosas, porque la situación en Irak representa, sobre todo, una derrota de la orientación unilateralista de EE UU.
Oriente Próximo, Corea del Norte, Darfur, África central y oriental, el Cáucaso: en ninguno de estos lugares puede actuar con éxito EE UU si lo hace solo. No obstante, sin EE UU y su poder, las perspectivas de futuro en todos esos sitios son aún más pesimistas: más peligros y más caos.
La situación es similar con respecto al crecimiento mundial, la energía, la gestión de los recursos naturales, el cambio climático, el medio ambiente, la proliferación nuclear, el control de armas y el terrorismo. Ninguno de estos problemas puede solucionarse, ni siquiera contenerse, de forma unilateral. Pero ninguna solución que se intente podrá llegar muy lejos sin Estados Unidos y su capacidad de dirigir con decisión.
Lo mismo sucede con el futuro del derecho internacional, el derecho penal internacional recién creado y Naciones Unidas. Si no desarrollamos más estas normas e instituciones, la globalización también será cada vez más caótica.
Madeleine Albright dijo una vez que EE UU era "el país indispensable". Tenía razón entonces, y sigue teniéndola hoy. Sólo hay una potencia capaz de arrebatar el puesto a Estados Unidos: Estados Unidos. Lo que hay que saber hoy es si su crisis de conciencia actual significa el comienzo de una vuelta al multilateralismo. ¿Volverán los estadounidenses a recuperar el espíritu de 1945 o decidirán, a pesar de la lección y la decepción, mantenerse en su camino solitario?
Ninguna otra potencia puede asumir el papel de Estados Unidos en el mundo en un futuro inmediato. La alternativa a su liderazgo es el vacío y el caos creciente. Ahora bien, de aquí a 10 o 20 años, si Washington sigue rechazando sus responsabilidades multilaterales, es posible que China defina las reglas. Por todo esto, los amigos de Estados Unidos no son los únicos vitalmente interesados en que regrese al multilateralismo. Dados los peligros que representa el unilateralismo para el orden mundial actual, también lo están sus enemigos. Fuente: ElPais.com JOSCHKA FISCHER 07/01/2007
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*(Joschka Fischer, ex ministro de Exteriores y vicecanciller de Alemania, es profesor invitado en la Escuela Woodrow Wilson de la Universidad de Princeton. © Project Syndicate, 2006. Traducción de M. L. Rodríguez Tapia.)