martes, 9 de septiembre de 2008

En busca de la partícula de Dios

Corría el mes de marzo. Después de ocho horas de vuelo desde Montreal, aterrizo una vez más en la bella y francófona Ginebra. La ciudad apenas despierta. Paso la aduana entredormido y el oficial de inmigración nota mi nacionalidad en el pasaporte. Colombiano. Advierto que se apresta a hacer preguntas, así que me adelanto y muestro mis credenciales del CERN (European Organization for Nuclear Research). La entrevista termina al instante. El oficial sonríe: "!Bon séjour monsieur, allez ! (Buena estadía caballero, siga)".

El CERN es considerado el laboratorio más grande del planeta. La meca de la ciencia para muchos. Cientos de desarrollos revolucionarios en ciencia han salido de este lugar. El www (world wide web) se inventó aquí. Fundado en 1954, el CERN es una pequeña ciudadela, mitad en territorio suizo, mitad en territorio francés. Hay restaurantes, hotel, bomberos, clínica, tiendas, oficina de correos y bancos. Centenares de expertos de todo el mundo caminan presurosos de un lado para otro hablando en más de 50 lenguas. ¡Ah y por cierto, aquí también cobra vida el experimento científico de mayor envergadura jamás construido por la raza humana!
Por John Idárraga(* )
Artículo completo en: soitu.es
*John Idárraga es colombiano y participa en uno de los experimentos más importantes del siglo