martes, 1 de febrero de 2011

Tiempo de cambios en Egipto: Día 7

Egipto en el séptimo día de protestas. El pueblo egipcio ya no puede hacer marcha atrás. Los jóvenes egipcios incluso pueden no sólo derrocar al viejo dictador Mubarak sino cambiar su régimen. No será fácil dado el respaldo continuo de las partes que les favorece la "situación estable" en Egipto y desean que el dictador siga allí, sin tener cuenta de lo que quiere el pueblo egipcio. En cuanto a las reivindicaciones o las aspiraciones legítimas justas de los egipcios, hay muchas opciones y medidas que Mubarak puede tomar para que la situación mejore, cree Sarkozy, Merkel y Brown. Egipto siendo el epicentro del mundo árabe, antes líder en varios dominios importantes, de la cultura y artes hasta el lidarazgo político, sin embargo por muchas razones visto el curso de historia de la zona, Egipto se encontraba desde hace ya décadas en estado de coma profundo una nación inactiva y aislada de su entorno árabe e internacional. Las réplicas del seímo político popular de Túnez no tardaron de llegar a las orillas del Nilo. "No puede ser así, siempre fuimos líderes del mundo árabe" parece expresar su iniciativa de tomar las calles -durante estos días de revuelta hasta la victoria-. El pueblo egipcio no puede y no pudo quedarse sin iniciativa, no será el "último de la fila". La nueva ola de cambios tiene que empezar de ahí, del viejo Cairo. Y de hecho, después de Túnez, la mecha solo tardó pocos días a incendiar la plaza de la liberación o Meydan Tahrir. Sonidos y furia de las protestas gigantescas llegaron lejos pese al bloqueo de Internet, Telefonía, Medios de información y canales de TV. El régimen que vio sus días contados tomó esas desesperadas medidas injustas de protección que resultaron inútiles para evitar la rebelión inmenente contra la dictadura de 30 años. La agitación de la calle egipcia llegó a Washington, Tel Aviv, Londres, Berlín, Paris, hasta Pekín y más allá.


El diario británico The Guardian- como muchos grandes medios- desde el 25 de enero no ha cesado de informar a fondo sobre el desarrollo de las protestas que hoy por el séptimo día se convierten en una verdadera revolución. El cambio en Egipto es muy importante y ya es palpable. En el vecino país hebreo más que en otro lugar en EEUU o la en Unión Europea, se siente ya la tensión acompañada de inquietud acerca de la crisis egipcia. El cambio del régimen de Mubarak por razones obvias es preocupante. El viento de cambio sorprendió a quienes creían que el Statu quo político de la zona árabe -dividida ya- en dos grandes bloques o partes geopolíticas ( en términos de los neocons y ex presidente G.W. Bush) Norte de Africa de una parte y Oriente Medio de otra parte, no podrían tener alternativa o mutación política. Hoy con las fuertes movilizaciones populares en Túnez y Egipto, el mundo árabe vuelve a tener aspecto de "entidad regional unida en muchos aspectos comunes". El mundo árabe hoy quiere libertad y democracia no sólo en Egipto o Túnez sino en todo el resto de la geografía árabe. La unión de la nación árabe favorable o no de la perspectiva de otras fuerzas oponentes. El verbo “cambiar” se conjuga en presente y no en futuro. "El muro del miedo que imposibilitaba cualquier sublevación popular, erigido en la cabeza de cada ciudadano, se desmoronó", dijo Mulay Hicham en una reciente entrevista. Quizás el sueño de la nueva generación de jóvenes árabes mañana se convierte en realidad. La determinación y el sacrificio vistos en Túnez y Egipto pueden cambiar el mapa político del mundo árabe. Hoy hay esperanza, si la revolución sigue. El mundo árabe puede reaparecer después de un largo periodo en coma profundo y ausencia totalmente fuera de la historia.