lunes, 7 de febrero de 2011

Sólo quieren libertad, justicia y dignidad

Algunos expertos entusiasmados ya califican de momento histórico la nueva ola de cambios y revolución lo de Túnez y Egipto sin mencionar Jordania y Yemen donde relativamente ha llegado el contagio. Occidente vigila de cerca el nuevo mapa político y social que se está gestando en la zona árabe, donde la pobreza, la injusticia, el inmovilismo político, la desesperación y la falta de democracia han encendido la mecha de protestas sociales y políticas.

Con el capítulo de la huida espectacular del presidente tunecino Ben Ali y la caída de su régimen se inicia el proceso de cambios en todo el mapa del mundo árabe. La calle árabe si hoy está hierviendo mañana puede arder. La ola de protestas ya es imparable porque el muro del miedo que impedía la movilización política se desmoronó.

Hasta hoy no sabemos hasta qué punto se está produciendo una revolución en esta zona, quizás acabaría en una rebelión limitada aceptando un proceso determinado de cambios básicos. La masiva población joven sin trabajo, sin esperanza,quiere romper con el statu quo social y político...quiere libertad, justicia y dignidad.Una verdadera revolución puede imponer sus peticiones vía protestas callejeras continuas hasta conseguir de hecho sus objetivos. La explosión se ha producido según la ley de todas las rebeliones populares, desde la que condujo más tarde a la revolución francesa hasta la rusa bolchevique y la china maoista del siglo XX. "Estallan cuando una corriente de esperanzas y expectativas crecientes -de prosperidad y mejores oportunidades- se estrella contra una realidad que las niega". El espectacular ejemplo de lucha por la libertad, la democracia y emancipación popular que se está realizando hoy en Túnez, Egipto y más allá en Yemen podría cambiar el mapa político de la zona árabe. De momento no estamos seguros de nada, lo cierto es que los cambios ya están en marcha como un primer paso que sin duda le seguirán otros.

Vale o no reprochar todo a las fuerzas exteriores. Esa no es la cuestión de momento. Los EE UU se ve que están echando mano a Mubarak como la habían hecho con el Shah de Irán. Las fuerzas exteriores- clarísimo- apoyan a quienes les conviene, aunque Obama esté prometiendo ahora -y bien observamos que lo haga siguiendo la lógica de la evolución de las cosas- que apoyará transiciones pacíficas a la democracia y regímenes decentes allá donde surjan. Estas fuerzas de momento se nota que están intentando organizar las próximas transiciones a la medida que les conviene. Es lo que entendimos si hacemos la lectura de las declaraciones del presidente Obama o reflejando las ambiguas y tímidas palabras de Catherine Ashton en nombre de la Unión Europea. Pero lo que duele mucho son esas presiones durísimas y ocultas, para que la ira popular no acabe con los tiranos.
(Crónicas -Tiempo de cambios) -Días 11 y 12-