viernes, 29 de mayo de 2009

La crisis económica actual puede provocar violencia masiva e instabilidad política

Amnistía Internacional: La crisis económica mundial ha agravado violaciones a los derechos humanos

El mundo enfrenta el grave peligro de que "la creciente pobreza y las desesperadas condiciones económicas y sociales puedan provocar inestabilidad política y violencia masiva", escribió la secretaria general del grupo de derechos humanos, Irene Khan, en su reporte anual.

En su informe anual Amnistía Internacional recoge las situaciones de inseguridad y discriminación que han detectado en 157 países y territorios del mundo durante el 2008.

La secretaria general de esta ONG, Irene Khan, denuncia que la recesión financiera
internacional cumple el mismo patrón que el cambio climático: los ricos destruyen pero son los más desfavorecidos los que sufren.

Por eso, AI reclama a los países ricos el mismo impulso que han tenido para combatir la quiebra de bancos. Exige que inviertan en derechos humanos con la misma determinación con la que se invierte en crecimiento económico.

Recesión, represión

Amnistía Internacional retrata un mundo donde los derechos humanos siguen siendo sólo buenas intenciones. Un mundo donde aumenta el número de personas que se ven obligadas a vivir en condiciones de vida cada vez más precarias, lo que provoca que crezcan las tensiones sociales y la represión política.

A los problemas económicos se suma una crisis alimentaria que se agrava aún más por la discriminación, la manipulación política en la distribución de alimentos, la obstrucción en el reparto de la ayuda humanitaria y los conflictos armados que existen en muchas zonas del mundo.

La secretaria general de la organización nos advierte: "caminamos sobre un polvorín de desigualdad, injusticia e inseguridad que está a punto de estallar" y recuerda que "el mundo necesita un liderazgo diferente, un modelo distinto de política y también de economía, algo que funcione para todas las personas, y no únicamente para unos pocos privilegiados".

Desde Afganistán hasta Zimbabwe

Si los derechos humanos se pisotearon en nombre de la seguridad, ahora, lamenta Amnistía, "se relegan al último puesto en nombre de la recuperación económica".

Países como Brasil, México o La India, a pesar del crecimiento económico, niegan sus comunidades indígenas y otros grupos marginados derechos básicos de acceso a la sanidad o la educación. El hambre y las enfermedades han aumentado por la drástica subida de los precios de los alimentos, y los gobiernos, como el de Myanmar, Corea del Norte y Zimbabwe, utilizan la comida como arma política.

El informe de AI llama la atención también en la discriminación y la violencia que sufren las mujeres en todo el mundo y subraya la situación de indefensión en la que se encuentran los inmigrantes sometidos a medidas cada día más restrictivas por parte de la UE, o los gobiernos como los de Mauritania, Marruecos y Libia, que tratan de mantenerles fuera de sus fronteras.