domingo, 1 de febrero de 2009

Europa y la masacre de Gaza

En la prensa occidental y precisamente la europea, pese a la censura sionista y pese a las campañas de medios quitavergüenzas de Israel abundan ejemplos de voces libres, voces de pensadores, periodistas independientes, columnistas y/o enviados de medios de comunicación a la hora de opinar libremente sobre el escándalo de los crímenes contra la humanidad en Gaza, tema político y crisis humanitaria de actualidad, como se sabe ya desde el inicio de la agresión el 27 de deciembre sobre la Franja de Gaza hizo correr ya mucha tinta dada la magnitud de la tragedia que vive Palestina, Oriente Próximo y todo lo que ronda la compleja causa del pueblo palestino bajo la ocupación israelí.

Los quitavergüenzas de Israel
...Anunciando el alto el fuego del cruel bombardeo que ha venido masacrando a la población del gueto de Gaza desde el 27 de diciembre, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, agradeció expresamente el sábado por la noche la colaboración, comprensión y ayuda de Sarkozy, Merkel, Berlusconi, Brown y la presidencia checa de la Unión Europea, además de la de George Bush y Condoleeza Rice. Olbert no mencionó a los medios de comunicación occidentales que, en general, actúan, en diverso grado y medida, como quitavergüenzas de Israel, aceptando los absurdos razonamientos, en ocasiones claramente criminales, de los dirigentes de ese país, y, sobre todo, omitiendo una gran cantidad de información esencial para comprender este indignante drama.

Más doloroso que los muertos es aun constatar la falsedad y el cinismo que rodean a la masacre. Si el apoyo del 80% que la matanza recibe en Israel indica la loca ceguera y el fanatismo de la sociedad de ese país, la complicidad europea nos confronta con los horrores y demonios de nuestra propia historia, incluida la complicidad europea/alemana en el holocausto judío. La falsedad es aun más dolorosa que la masacre, precisamente porque garantiza su repetición, impune y sin horizonte de enmienda. Los medios de comunicación europeos han demostrado, una vez más y en distintos grados, su capacidad para justificar/relativizar lo injustificable.