jueves, 11 de diciembre de 2008

Derechos Humanos y transición democrática en El Magreb

Representantes de organizaciones de defensa de los Derechos Humanos en el Magreb, en diferentes foros internacionales, no han cesado de destacar la falta de democracia en el Magreb, al considerar que no se puede hablar de Estados de Derecho ni de regímenes democráticos mientras se sigue violando los Derechos Humanos. Durante el año en curso (2008), los defensores magrebíes en distintas ocasiones señalaron numerosas violaciones de derechos humanos, y anotaron con inquietud el regreso a la práctica de tortura de detenidos, especialmente presuntos procesados bajo la llamada “ley antiterrorista”.

Antes del 2008, se podría hablar de cierta tendencia a la mejoría en cuanto a la situación de los Derechos Humanos en los países del Magreb, en Marruecos sobre todo, siendo el país donde la transición democrática es más notable dado que que se han enregistrado ciertos progresos en varios dominios vitales, pero se ha constatado lamentablemente cierta regresión en otros dominios. Y precisamente cabe mencionar aquí la persecución de la prensa libre mediante el órgano de la justicia en numerables casos. Basta señalar por este motivo la multa millonaria histórica contra el diario independiente Almassae(6millones de Euros), incidente judicial que en este país y más allá en España y Francia ha dejado mucho impacto mediático y en efecto ha sido interpretado como una clara amenaza destinada a frenar o silenciar la libertad de prensa que en el contexto de una transición política iniciada desde hace poco tiempo, es y será esencial... esta libertad en El Magreb, parece que empieza a ser inquietante a los Gobiernos sin tradición democrática y sin la costumbre de ser controlados...(en ausencia de otros componentes políticos que normalmente ejercen control a los gobiernos democráticos...). Estos Gobiernos no quieren mirar al futuro y enterrar de una vez las prácticas del Estado policial y autocrático conocidas en el pasado de la zona.

Es lamentable volver a cometer los mismos errores que se cometieron en el pasado, dado que durante este año se ha vuelto a hablar de nuevo de un cierto déficit democrático en el Magreb, precisamente en carencias a nivel de valores, de tratados internacionales o/y de legislación nacional.

A nivel de valores, en la zona magrebí, los defensores han denunciado que la sociedad magrebí está desprovista de igualdad y de derecho a la diferencia. Asimismo, se ha constatado: "los inconvenientes de los tratados internacionales no ratificados, como el segundo protocolo facultativo dirigido a abolir la pena de muerte del pacto internacional de derechos civiles y políticos". Se sigue quejando en -diferentes foros- que los tratados firmados pero con reservas, como la convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. Además a nivel de la legislación nacional, se ha observado que las leyes no se ajustan a las regulaciones internacionales sobre Derechos Humanos

A esto hay que añadir que las organizaciones magrebíes de defensa de derechos humanos no escapan a la persecución continua por parte de los regímenes de sus países. La Asociación Internacional de Apoyo a los Presos Políticos ha denunciado que las autoridades tunecinas niegan la existencia de presos políticos, ya que los consideran terroristas.

Ante los últimos endurecimientos de la Ley Antiterrorista se teme que se corre el riesgo de fomentar un terrorismo real, ya que esta represión puede originar en los jóvenes un deseo de trasgresión.

En cuanto a la falta de libertad de expresión en estos países, se lamenta que los medios de comunicación del Magreb están siendo cada vez más “instrumentalizados” y la justicia siendo siempre no independiente, o más grave una herramienta para castigar indirectamente a los que no saben hacer la autocrítica, lo que agrava, según los defensores de DH, la maltrecha situación que se vive en la región.

Como propuestas de mejora, existe la necesidad de seguir recibiendo apoyo y asistencia de la sociedad civil europea y de los estados e instituciones europeas. Se reclama más presión internacional sobre los regímenes del Magreb, para forzar la transición democrática. Como se recomienda hacer más visible la situación, movilizar a la sociedad civil y sobre todo que cesen estos regímenes su persecución a los defensores de los derechos humanos.