miércoles, 5 de septiembre de 2007

Marruecos: Las elecciones y el proceso de cambio

Vínculo entre reformas y elecciones, tradicional en la historia del país
Yunes Muyahid
Las elecciones legislativas han sido vinculadas en la historia moderna de Marruecos a la lucha de los partidos políticos a favor de reformas constitucionales para reducir el poder del monarca y darle más al Parlamento y al Ejecutivo.

Ahora, tres partidos de la "kutla democratía" (bloque democrático) que forman parte del Gobierno, consideran, junto con otras fuerzas de la izquierda y los islamistas, que es necesario proceder a nuevas reformas constitucionales después de las próximas elecciones legislativas del 7 de septiembre.

Los partidos que forman ese bloque, la USFP, el Istiqlal y el Partido del Progreso y del Socialismo (PPS), además del islamista moderado Partido de Justicia y Desarrollo (PJD, oposición), piden una reforma constitucional, pero a través de un consenso con el monarca.

Con esa reforma, que propugnan para después de las legislativas, se debería alcanzar un equilibrio entre los poderes, la independencia de la Justicia, permitir al primer ministro nombrar a los altos funcionarios de la administración y cambiar el estatuto del Parlamento para que sea una verdadera institución legislativa y de control del ejecutivo.

Esta vinculación entre las legislativas y las reformas ha dominado la historia de Marruecos, desde las primeras elecciones organizadas en 1963, después de la adopción de una constitución en 1962, rechazada por la Unión Nacional de Fuerzas Populares (UNFP), escisión del ala radical del partido nacionalista Istiqlal.

Esas legislativas de 1963 supusieron un éxito para la UNFP, y pronto el régimen acusó ese partido de preparar un complot para asesinar al rey y derrocar la monarquía.

En 1965 Hasán II reprimió disturbios populares en Casablanca, Rabat y Fez, y después el líder opositor Mehdi Ben Barka, condenado a muerte en rebeldía por el "complot UNFP", fue asesinado en París por orden del ministro de Interior, el general Mohamed Ufkir.

Se anunció un estado de excepción que duró desde 1965 hasta 1970, cuando se aprueba una nueva Constitución "para limitar el juego estéril de los partidos", según se dijo oficialmente.

Después de un intento fracasado de golpe de Estado, en el año 1971, Hasán II anuncia que va a cambiar su forma de Gobierno y hace aprobar una nueva Constitución, en 1972, que limita relativamente los poderes del ejecutivo y amplía los del Parlamento, pero el 16 de agosto se registra un nuevo intento de regicidio.

Hasán II inició desde 1973 una política de apertura hacia los partidos de la oposición y preparó su estrategia para la "recuperación del Sáhara Occidental", una reivindicación tradicional presentada por los partidos de la oposición.

Paralelamente a esa estrategia Hasán II inició lo que se llamaba "el margen democrático", que consistió en ofrecer concesiones en materia de la libertad de prensa y de la acción política.

En 1975 nació la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP), escisión de militantes de la ala radical de la UNFP, y anunció su opción por "la lucha democrática", lo que significó la ruptura con todo intento de lucha armada, que había culminado en 1973 con la muerte de decenas de sus militantes y la detención de centenares.

Antes de las elecciones de 1983, Hasán II organizó dos consultas sobre reformas constitucionales para disminuir la edad de acceso al trono del heredero y para conseguir un voto simbólico favorable por parte de la USFP, que jamás reconoció la legitimidad constitucional del régimen.

La USFP consiguió convencer al partido nacionalista Istiqlal, a pasar de la participación en el Gobierno a la oposición, y esa alianza dio sus frutos con la presentación de un memorándum conjunto para las reformas constitucionales, a principio de los años noventa.

Hasán II organizó en el año 1992 una revisión de la Constitución de 1972, en la que el monarca alauí de nuevo ofreció concesiones, que fueron consideradas insuficientes por parte de la oposición.

Las elecciones legislativas de 1992 quedaron marcadas, como las anteriores, por la falsificación de los resultados, y el líder de la USFP, Abderrahman Yusufi, se exilió en Francia como forma de protesta.

Las elecciones legislativas de 1997 fueron organizadas después de la reforma constitucional de 1996, que consistió en ofrecer más prerrogativas al primer ministro, que desde entonces propone la lista de los miembros de su Gobierno al monarca.

La vuelta de Yusufi a Marruecos y el éxito de la USFP, primera fuerza en esas elecciones, se saldó con la formación de un primer Gobierno de alternancia de Marruecos.

El Gobierno del primer ministro Yusufi inició una serie de reformas jurídicas, económicas y sociales, y en las elecciones de 2002, a pesar de que su partido se situó primero, el rey Mohamed VI nombró a un primer ministro tecnócrata, Dris Yetú.

La USFP participó en el Gobierno de coalición de Yetú, a pesar de su crítica a lo que llamó "el no respeto de la metodología democrática" al nombrar el rey a un primer ministro tecnócrata.

En su reinado, Mohamed VI ha impulsado dos grandes reformas: la primera consistió en el cambio del código de la familia, que ofreció más derechos a la mujer, a pesar de lo cual ésta continúa supeditada al hombre en la práctica cotidiana en muchos ámbitos de la vida marroquí.

La segunda reforma consistió en indemnizar a las víctimas de la represión en Marruecos durante el reinado de Hasán II, y en reconocer la existencia de centenares de muertos en presidios secretos, entre 1956 y 1999.
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* Younes Muyahid es secretario general del Sindicato Nacional de la Prensa de Marruecos (SNPM)
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