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viernes, 11 de abril de 2008

¿Qué buscan los europeos en Marruecos?

El tsunami inmobiliario que ha arrasado las costas españolas y parte del interior sigue extendiendo sus tentáculos por el mundo. A Marruecos, sin ir más lejos, están llegando ahora cientos, ¡sí, cientos!... de promotores inmobiliarios dispuestos a hincarle el diente a sus costas y territorios vírgenes con la aquiescencia de la oligarquía del país. ¡Unos y otros esperan forrarse rápidamente con ello! En pocos años Marruecos será irreconocible y, muchos lugares, como los alrededores de Tánger, por poner un ejemplo, serán devastados por las tropelías consumadas de los reyes del cemento... Pero, ¿que busca un español, un francés, un alemán, un inglés... (por lo general jubilado) en Marruecos, donde la sanidad es la que es (bastante mala), la cultura del ocio no existe y las costumbres locales chocan de frente con los hábitos lúdicos y trasgresores de los europeos?

Quizá busquen sexo fácil... ¿A esa edad? Quizá tranquilidad... ¿Para qué sirve ésta si por un mal tropiezo puedes perder la salud o la vida al carecer de la asistencia adecuada? No. Tiene que haber otras razones. Y sólo se me ocurre una: que el stsunami de la propaganda inmobiliaria puede con todo y a los crédulos ricos (o que se creen ricos) en Europa les importa muy poco arriesgar 150.000 ó 200.000 € en un apartamento que en el continente europeo les costaría el doble, aunque aquí, en el mejor de los casos, no lo utilizarán más de dos o tres veces al año. ¿Qué espera encontrar un señor de Logroño, pongamos por caso, en Saidía, en el culo del mundo (perdón por la expresión), sin nada que hacer fuera del recinto “amurallado” de la urbanización?Yo creo que todo es propaganda; pura propaganda. Propaganda de los depredadores de las costas, de los mafiosos sin escrúpulos que venden placer en donde sólo hay humo. Propaganda para seducir a los incautos que creen que compran a precio de saldo lo no vale nada o muy poco...

No nos engañemos. Marruecos es un país maravilloso para visitarlo; un país para ayudar a que sus gentes vivan mejor y se desarrollen, pero no para destruir su paisaje (como los citados Saidía, alrededores de Tánger, o Playa Blanca en Tan-Tan).

Otra cosa es que se hagan promociones inmobiliarias para los más de dos millones de marroquíes emigrantes en Europa que, parece ser, ya están en disposición de comprar una segunda vivienda en su país... Pero, ¿segunda vivienda para los europeos? A los europeos, me parece, les están engañando con humo... Y si no, al tiempo.
Source: Link

martes, 29 de enero de 2008

Ouarzazate, ‘Hollywood’ del desierto

La ciudad marroquí tiene los estudios de cine más grandes de África. Orson Welles y Martin Scorsese rodaron allí sus películas.

Tres estudios internacionales, más de 150 hectáreas de decorados, una escuela de de cine, unas 500 películas rodadas por los más grandes, entre ellos Orson Welles y Martin Scorsese. Con un globo del que emanan fotogramas de color a la entrada de la ciudad, Ouarzazate puede enorgullecerse de ser la capital del cine en el continente africano. Nada que envidiar a Hollywood. Con un matiz: no hay ninguna sala de cine.

Ouarzazate es una ciudad del desierto, como cada uno se la imagina. Plana, seca, construcciones de barro, dominada por el color rosa cuando se pone el sol. Grandes arterias de asfalto dibujan barrios artificiales de una ciudad que parece sin vida. Sólo hace falta levantar los ojos para entender cierta atracción. Ouarzazate separa las montañas del Alto Atlas, cuyas cimas siempre están cubiertas de nieve, del Gran Sur de Marruecos, puerta del Sahara. Una situación geográfica única, una luz única.

Una estatua de un dios egipcio

El inventor del cine, Louis Lumière, supo verlo y rodó allí, en 1897, Caballero marroquí. Desde entonces, Ouarzazate no ha parado de rimar con cine. Situados a siete kilómetros al oueste de la ciudad, los Atlas Corporation Studios son los más grandes estudios de la ciudad. Una estatua de Dios egipcio da la bienvenida y abre el paso a 30 hectáreas de decorados perdidos en el desierto.

Lo que en las películas parecían palacios de lujo quedan reducidos a montajes de yeso. El ingenuo no puede evitar preguntarse cómo lo hicieron. Porque aquí rodaron y actuaron los más grandes: Michael Douglas en La joya del Nilo; Gladiator, de Ridley Scott; Alejandro, de Oliver Stone; Brad Pitt en Babel. Todos tienen su foto en el restaurante de moda de la ciudad, el Dimitri.

Y el palacio de César que Cleopatra mandó construir, en la versión del francés Alain Chabat de Astérix y Cleopatra. Todo para decepcionar a los enamorados de la antigua civilización egipcia; todo para fascinar a los enamorados del cine. Los secretos de los directores quedan a descubierto. A lado del palacio de César, se halla una casa tibetana, como arrancada de la cima del Himalaya. Es la habitación y la biblioteca del Dalai Lama en la película Kundun, de Martin Scorsese. Los libros son falsos, dejaron los andamios para sostener el decorado. Ouarzazate se había convertido en el Tibet.

Sin el cine, la miseria

"Sin el cine, sería la miseria". Bernard Rose, el gerente de los Atlas Corporation Studios, no tiene otras palabras para ilustrar la importancia del séptimo arte para la economía local.

Sólo para Astérix y Cleopatra, participaron 2.500 figurantes (se habían presentado unos 10.000 candidatos) y trabajaron 900 técnicos marroquíes. Las producciones extranjeras generan cada año más de cien millones de euros; se considera que 90.000 personas, desde los artesanos hasta los empleados de hoteles y sus familias, viven del cine.Y muchos son los que esperan las próximas producciones en las puertas del cine El Atlas, que cerró en 2004. Ironía de Ouarzazate, una ciudad que no puede dedicarse a nada más que al cine. Su nombre, en lengua bereber, significa silencio.

Vía Link. Público

viernes, 17 de noviembre de 2006

Vamos a Marrakech

Marrakech, entre las ciudades preferidas por los ingleses
Con la presencia de Marruecos en el ‘World Travel Market’ (WTM) de Londres, la oficina marroquí de turismo (ONMT) pretende promover el reino alauita como destino de vacaciones en el mercado inglés, con la mente puesta en la Visión 2010.

El Reino Unido es uno de los principales emisores de turismo, y Marruecos pretende hacerse con una parte mayor de este pastel. En 2006 son ya 210.000 los turistas ingleses que han visitado el país, un 33% que en el mismo periodo del año anterior. La llegada de las compañías aéreas ‘Low-cost’ a Marruecos explica parte de esta mejora. Marrakech se sitúa entre las 10 ciudades preferidas por los ingleses, aunque es Agadir la que recibe el mayor número de pernoctaciones.Desde principios de 2006, 6,4 millones de pasajeros internacionales han transitado por los aeropuertos de Marruecos, casi un millón más que en el mismo periodo del año anterior. Un 49% transitó por el aeropuerto Mohamed V de Casablanca, según informa el ministerio de Turismo. Marrakech y Agadir acogieron el 27 y el 13% del tráfico de pasajeros respectivamente.