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domingo, 24 de julio de 2011

El extremismo golpea a Noruega

Hasta viernes, nadie podría imaginar que Noruega, el pacífico país escandinavo podría convertirse en noticia por la lamentable masacre de más de 90 personas inocentes. Sin embargo así es la realidad. Esto puede ocurrir en cualquier lugar en nuestros tiempos. No importa la religión ni la ideología detrás de los atentados de terror. Desde Marrakech hasta Oslo. En cualquier lugar puede ocurrir. Es lamentable siempre. El odio no tiene religión. El terrorismo es ciego. Golpea aquí o allí, no y no, no tiene sentido. No tiene nombre. Condenamos la matanza de inocentes ciudadanos en este acto criminal y cobarde en Noruega. El dolor nos une a todos contra el extremismo. (A.D.-)
¿Quién es Anders Behring Breivik, el joven de 32 años, de aspecto corpulento, rubio y de ojos azules, que el viernes se convirtió en el peor asesino en la historia reciente de Noruega? ¿Es realmente un fundamentalista cristiano, un hombre que odia a los musulmanes y un masón, como ha podido descubrir la Policía tras revisar su vivienda familiar en Oslo? ¿O es un fanático militante de la ultraderecha que deseaba matar al primer ministro como venganza? Nadie lo sabe aún, pero las fuerzas de seguridad han esbozado un breve perfil de quien decidió acabar con la tradicional tranquilidad del país escandinavo y convirtió con su doble acción terrorista el centro de su capital y una pequeña isla cercana en un verdadero infierno que nunca se había visto desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Hace apenas seis días, el hombre que masacró sin piedad a más de ochenta jóvenes en la isla de Utoya utilizó su cuenta en Twitter para enviar una cita del filosofo y político inglés John Stuart Mills. «Una persona con una creencia iguala la fuerza de 100.000 que solo tengan intereses», escribió. Pero ¿qué clase de creencia profesaba Anders Behring Breivik? Eso aún no se conoce del todo, pero lo que sí se sabe es que a pesar de su apariencia amable y sonrisa amistosa y franca hizo estallar un coche bomba en el centro político de Oslo causando siete muertos. Y poco después, vestido con un uniforme de policía, abría fuego contra una multitud de jóvenes que participaban en un acto político organizado por el Partido Laborista y donde esta previsto que interviniera el primer ministro, Jens Stoltenberg.
Sin militancia clara
Un comando especial de la Policía logro detener al asesino, que no opuso resistencia, y según las primeras informaciones, cooperó en el interrogatorio y respondió a las preguntas que le formularon los agentes. «Sus simpatías políticas se inclinan hacia la derecha, pero no es militante de ningún grupo extremista», señaló un portavoz de las fuerzas de seguridad al revelar los primeros detalles sobre la personalidad del agresor. «Es frío como el hielo y llegó simplemente de la nada», añadió.
Hasta el viernes, Anders Behring Breivik era casi un ciudadano modelo de Noruega. Había estudiado religión y economía en la Oslo Commerce School de la capital y se había convertido en exitoso dueño de una empresa agroalimentaria que daba trabajo a más de setecientas personas. Pero el asesino tenía una personalidad oculta que los sabuesos lograron rastrear en la web antiislámica Document. no.
Entre los meses de septiembre de 2009 y octubre de 2010, el múltiple criminal dejó traslucir sus emociones y sentimientos en numerosos mensajes donde expresaba su odio a la sociedad «multikulti» y en especial a la «cultura marxista» que supuestamente difunde y defiende el gobernante Partido Laborista. Sus enemigos son los nazis, los marxistas y los islamistas, todos partidarios de una ideología del odio y a los cuales es necesario combatir sin distinción, según se traslucía de sus comentario en la Red.
Los investigadores también lograron descubrir sus simpatías por Winston Churchill y por Max Manus, un famoso miembro de la resistencia noruega durante la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial. Anders Behring Breivik poseía además dos licencias para portar armas, era aficionado a los videojuegos World of Warcraft y Modern Warfare y un amante de la música clásica, de películas bélicas, además de lector asiduo de Kant y de Adam Smith.
Pasado político
El autor de la masacre también tenía un pasado político más que dudoso. Entre 1999 y 2006 militó en el Partido del Progreso, la agrupación xenófoba de Noruega, donde llegó a dirigir a sus juventudes. «Me entristece saber que esta persona fue miembro de nuestro partido», manifestó ayer el presidente de la organización, Siv Jensen, al revelar que el militante había sido expulsado en 2006. «Nunca fue muy activo, y nos ha costado encontrar a alguien que supiera algo de él», comentó. «Participó en la sede local de Oslo, pero dejó de pagar su cuota de afiliado y se fue en 2006 o 2007».
«Es raro que no se haya suicidado después de cometer la masacre», admitió un portavoz de la Policía al dar a conocer el comportamiento que adoptó el asesino durante los interrogatorios. «Al menos podremos saber cuáles eran sus motivos. En lugar de guardar silencio está colaborando plenamente», añadió.

Por ENRIQUE MÜLLER

martes, 21 de abril de 2009

La consigna de Bush ...No criticar a Israel

Yo, personalmente, no entiendo cómo piensa alguna gente, y no veo por qué no hay que condenar y/o criticar las políticas racistas de Israel. Muchos pensadores de origen israelí lo hacen dentro y fuera del país hebreo. Sin embargo, los líderes políticos occidentales, sumados a ellos un gran número de hombres de considerada influencia de la clase intelectual no pueden meterse con eso… porque tienen miedo a las represalias sistemáticas que seguramente practican los lobbys pro-israelíes implantados en todas partes y todos los puntos del globo, porque de hecho hombres políticos o/y periodistas, pensadores, Etc., pueden ser desgraduados o hasta verse persiguidos o -a veces- quedarse sin sus puestos de trabajo o cargos - si pronuncian algo contra la política del estado judío. Lo mínimo de lo cual se les puede inculpar es: de antisemitismo. La historia de la persecución al filósofo francés Roger Garaudy es todavía un ejemplo vivo en la memoria europea. La máquina sionista no duerme y nunca perdona. Cualquier medio u órgano político, o persona implicada en defensa de la causa palestina o por criticar al estado judío puede pagar el precio. A los judíos no les escapa nada para proteger sus intereses vitales de su pequeña nación, y siempre saben cómo hacerlo y por el uso de todos los medios. La justicia, claro, está siempre al lado del más fuerte.

"No critiquéis a Israel"…Occidente ha seguido la consigna de Bush

El 6 y el 7 de febrero de 2006 The Guardian publicó un informe que todavía puede consultarse en la red. Su autor, Chris McGreal, que durante varios años había sido corresponsal en Suráfrica e Israel, comparó la aplicación del racismo en estos dos países y la peor parte se la llevó el Estado sionista.
 Esto no puede sorprender a quien siga con atención la información procedente de Israel y los territorios ocupados. Continuamente llegan a este país visitantes de Sudáfrica, ministros y líderes en general, que sin excepción se quedan pasmados con lo que ven, y coinciden en señalar que lo que ocurre aquí es mucho peor de lo que ocurría en la Suráfrica del Sin embargo, se ha llegado a una situación extraña en la que no se permite hablar mal de Israel, ni de su política en los territorios ocupados y dentro del Estado con respecto a los palestinos del 48, puesto que si se hace se corre el riesgo cierto de ser considerado un "antisemita". Esto ocurre con los medios de comunicación, pero muy especialmente entre la clase política. Hace un año, la televisión hebrea difundió una esclarecedora secuencia del presidente estadounidense George Bush hablando desde el Despacho Oval. En un momento, Bush se detenía unos segundos, miraba fijamente a la cámara y con un semblante serio decía "No critiquéis a Israel". Ése era el escueto mensaje de su alocución al mundo. 
Seguidismo
Los líderes occidentales han asumido las palabras de Bush hasta un extremo que no puede extrañar que sus representantes abandonen una sesión de la ONU porque se critica el racismo de Israel, el mismo que en su día observó The Guardian o el que a diario denuncian los líderes surafricanos que vienen a esta tierra.

Seguramente Mahmud Ahmadineyad no es la persona más indicada para criticar el racismo de Israel, pero quienes debieran hacerlo prefieren guardar silencio y permitir que las discriminaciones que sufren los árabes de Israel y los palestinos de los territorios ocupados, y que son de todo tipo, sigan adelante sin que se les busque un remedio.

Esos diplomáticos europeos que ayer abandonaron la sesión son los mismos que se callan y vuelven la vista hacia otra parte, los mismos que alimentan con su comportamiento la constante discriminación que existe en Israel contra todo aquel que no es judío por la gracia de Dios.

Irán no es un paradigma de democracia, pero al menos no ha agredido a nadie desde hace siglos. Es una teocracia, pero no hay que olvidar que en Israel existe otra teocracia que se desarrolla en paralelo gracias al dinero del Estado y de los donantes judíos teócratas que viven en Occidente.

Los líderes israelíes justifican la ferocidad con que amenazan a diario a Irán diciendo que los ayatolás persiguen la bomba atómica, pero lo cierto es que Israel ha arremetido contra Irán desde el mismo día que fue derrocado el Shah, en 1979. El Irán de Reza Pahlevi era el principal consumidor de bienes israelíes y los israelíes quieren que esto vuelva a repetirse cuanto antes, aunque parece bastante improbable.

La amenaza de destruir Israel que aparentemente formuló Ahmadineyad hace un par de años es posible que nunca existiera. Lo sostienen historiadores de la altura de Juan Cole, de Michigan University. En cualquier caso, es difícil saber quién tiene más ganas de destruir a quién. Según el último número del Sunday Times, Israel ya ha decidido bombardear Irán en un futuro próximo.

La situación actual es muy satisfactoria para Israel, puesto que la atención internacional se dirige a Irán y se olvida, por ejemplo, que en los dos últimos años Israel ha incrementado los controles militares en Cisjordania de 521 a 699. Mientras tanto, Israel también continúa multiplicando la construcción para colonos judíos en los territorios palestinos.

Vía Link

Comentario de un ciudadano europeo: ..."Es difícil encontrar informaciones como ésta en otros medios. Es muy esclarecedor ver con qué hipocresía, con cuánta falsedad y miseria moral siguen actuando nuestros dirigentes en Occidente. Podemos hacer caricaturas del Islam, podemos ponerlos a parir, pero no se puede criticar al Estado de Israel. Por fortuna, hay muchos judíos en el mundo que no se identifican con el engendro que es Israel. Hay un libro muy interesante, escrito por un historiador israelí, Ilán Pappe: "La Limpieza Étnica de Palestina". Además del racista ministro de Asuntos Exteriores israelí, el tal Liberman, hay muy grandes pensadores, humanistas, gente decente que, siendo judíos, critican al Estado de Israel. Nuestros dirigentes occidentales, que hacen tantos aspavientos en la ONU, no deben conocerlos. O tal vez sí, pero prefieran ignorarlos y sentarse con un ex portero de discoteca en Moldavia que ahora se ha convertido en ministro racista de Exteriores de Israel. Muy interesante."

sábado, 6 de septiembre de 2008

Bernard Lewis: Sobre los mitos acerca del Islam

El historiador Bernard Lewis parece saber bastante del Islam, en una reciente entrevista concedida a(Foreing Policy- Edición española) "sobre los mitos acerca del Islam" cuestiona la visión que Occidente tiene del Islam y del mundo árabe.

«FP: ¿Cree en la teoría del choque de civilizaciones de Samuel Huntington? ¿El mundo islámico y Occidente están destinados a colisionar?

BL: Bueno, no me meto en el destino. Soy historiador y me ocupo del pasado. Pero, desde luego, creo que hay algo de verdad en el choque de civilizaciones. Lo que llevó al islam y a la cristiandad a enfrentarse no fueron tanto sus diferencias como sus similitudes. En el mundo hay muchas religiones, pero casi todas son regionales, locales, étnicas o como uno quiera denominarlas. Sólo el cristianismo y el islam reclaman para sí la verdad universal. Los cristianos y los musulmanes son los únicos que afirman ser los afortunados destinatarios del mensaje definitivo de Dios a la humanidad, que tienen el deber, no de guardarlo egoístamente para sí mismos –como los judíos, los hindúes o los budistas– sino de propagarlo al resto del mundo, derribando cualquier obstáculo que encuentren en el camino.

Así que tenemos dos religiones con una percepción similar de sí mismas, una historia parecida, viviendo una al lado de la otra; el conflicto parece inevitable.»
Bernard Lewis siempre ha suscitado y incluso ha enflamado discusiones interminables acerca de lo que divide a las dos grandes religiones Islam y Cristianismo, no obstante siempre es mejor abrir debate académico porque quizás ayuda a muchos entender más o mejor las divergencias entre unos y otros y por supuesto a partir de ahí formar su propia opinión.
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*He aquí un comentario libre, de un lector. Señalo por publicarlo al margen de esta entrada, que sólo tengo la intención de incitar a la discusión académica y en absoluto no voy a decir si estoy o no estoy de acuerdo con lo que dice el comentador.

Ustedes- si lo desean- pueden publicar sus comentarios sobre este tema- o cualquier otro libremente y participar con su opinión aquí sobre esta página web abierta a todas y a todos.

“El historiador Bernard Lewis es el historiador de cabecera de los neocon, el que cocina “académicamente” los argumentos que necesitan para sustentar su discurso (i. e. el problema de Occidente no es el terrorismo de corte islamista, sino el propio islam), y además chochea (por ser benévola). ¿Cómo se entiende, si no, que utilizara la numerología para anunciar la apocalíptica destrucción de Israel por Ahmadineyad el 22 de agosto de 2006?

La objetividad y verosimilitud de un historiador del islam y el mundo árabe fanáticamente sionista y neocon son nulas, más si cabe cuando no duda en manipular la historia a su antojo y de forma tan burda que lo desmontaría un estudiante de historia de bachillerato. Por algo es uno de los gurus reverenciados en la FAES. Sólo hay que leer su emocionado elogio y su añoranza de las Cruzadas para entenderlo.” (Comentario de un lector)