martes, 23 de febrero de 2010

Pasaportes 'sospechosos'

Si los europeos no pueden ni mencionar de dedo a Israel... No sé quien lo puede hacer en su nombre. No sé cómo pueden ver sus pasaportes metidos en lios gordos sin poder reaccionar con un poco de coraje. Eso nunca podría pasar con los pasaportes de los EEUU, por lo menos en teoría. En cuanto a los pasaportes británicos, se entiende el porqué: más presiones sobre London para cambiar las leyes bajo las cuales ciertas figuras israelíes no pueden pisar el suelo británico por miedo a la justicia y los tribunales. Sí la UE ha expresado su malestar ante el hecho grave de lo sucecido en Dubai tras haber visto todo en imágenes, como reacción no es suficiente. Todo estaba claro en las cintas de video. Un escándalo, un error, un crimen injustificado. El último capítulo de la serie macabra, firmado por los mismos y conocidos autores.


¿Quién tiene interés de hacer eso en Dubai? Esta vez no toca a nosotros hablar. Son los ciudadanos europeos los que tienen que quejar. La muerte de un palestino, cualquier palestino siempre es triste como cualquier muerte de un ser humano. Pero visto desde la otra lógica: ¡¿que es y que importancia tiene?!: uno de menos y ya está, igualmente un africano o un afgano que muere. Qué más da a los europeos y sus medios y prensa. Sin embargo el asesinato en Dubai de Mahmud al-Mabhuh por un grupo de personas de los que se sospecha extraoficialmente vínculos con el servicio secreto israelí Mossad, esta vez ha hecho correr mucha tinta y levantar tensiones. Por aquello la Unión Europea en su reunión en la capital belga dio ayer rienda suelta a su malestar, pero sin llegar a nombrar a Israel en su condena.

El ministro israeli de Asuntos Exteriores, Avigdor Liberman, convocado por la UE a la reunión de Bruselas, y de visita a las instituciones comunitarias, mientras interrogado se permitió bromear con los periodistas cuando le preguntaron por el tema, les había dicho que «habían visto demasiadas películas de James Bond».

La utilización por el comando de pasaportes europeos británicos, irlandeses, franceses y alemanes ha puesto en una situación muy embarazosa a las administraciones de esos países que buscan, aparentemente con poco éxito por el momento, desandar el camino del comando y de sus grupos de apoyo para comprender la mecánica y las implicaciones de la operación. Desde Dubai, su jefe de Policía, el teniente general Dhahi Jalfan Tamim, aseguraba que cuenta con «decenas de objetos y pruebas incriminatorias» que demuestran la relación del Mosad. Tamim añadió que el caso ha pasado de ser un delito político a un escándalo, «una crisis diplomática para Israel».

En una declaración de una considerable pobreza intelectual, el Consejo pedía a los ciudadanos europeos «confianza en la integridad de los pasaportes de los Estados miembros que circulan en la Europa comunitaria (en el convencimiento de que) se encuentran entre los más seguros del mundo y cumplen plenamente todas las normas internacionales».

Ahora bien se nota claro en la nota que leyó Catherine Ashton, ante los periodistas “se encarece la colaboración de los países miembros en la investigación abierta por las autoridades de Dubai para el esclarecimiento de los hechos”, lo que es y será considerablemente dañino, en el futuro en cuanto, a las relaciones de la Unión Europea con los países del Golfo que representan grandes intereses comunes para ambas partes.