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domingo, 18 de noviembre de 2007

El Gobierno de su Majestad

El incidente del Rey con Chávez en Santiago culmina un periodo turbulento que ha colocado a la Monarquía en el ojo del huracán

ERNESTO EKAIZER
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, llegó ayer a Riad, capital de Arabia Saudí. Antes de abandonar Caracas, apuntó: "Ellos [los españoles] me han mandado muchos mensajes por las vías menos imaginables: no quieren que esto se convierta en un problema".
¿Acaso ha enviado el rey Juan Carlos desde el palacio de la Zarzuela una paloma mensajera a su amigo el rey saudí Abdulah con alguna rama de olivo para Chávez? Lo cierto: el canciller cubano Felipe Pérez Roque utiliza sus buenos oficios y varios presidentes presentes la Cumbre Iberoamericana le han llamado. El mensaje: paz. (Sigue leyendo)
Vía Link- Fuente: El País- España

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martes, 13 de noviembre de 2007

Demagogia populista

*La inseguridad jurídica amenaza cada vez más las inversiones españolas en los países de Latinoamérica
Es una realidad bien conocida que España es el segundo inversor más importante de Latinoamérica. El primero, si se excluye Brasil. En los últimos 20 años, empresas como Telefónica, Repsol, Indra, las grandes eléctricas, Gas Natural o los bancos Santander y BBV entendieron que era rentable invertir en países que tenían una escasez preocupante de infraestructuras y servicios y cuyos Gobiernos, en términos generales, eran más que favorables a la llegada de dinero exterior que dinamizara unas economías casi siempre al borde del precipicio.

Los grupos españoles conocían los riesgos políticos y regulatorios que corrían al invertir en algunos de esos países, especialmente los más proclives a variar las reglas del juego con el partido empezado; pese a lo cual decidieron apostar por el desarrollo de un continente con grandes expectativas y necesidades de capital. Es absurdo pasarles factura porque intenten rentabilizar esas inversiones en interés de ambas partes.

Pero las imputaciones contra algunas de ellas han sido utilizadas básicamente como elemento, con frecuencia demagógico, de política interior por parte de los más populistas dirigentes latinoamericanos. Es el caso de la Venezuela de Hugo Chávez o la Bolivia de Evo Morales. La Argentina de Kirchner tampoco ha escapado por completo a esa tentación. Los ataques contra inversores extranjeros, por poca base que tengan, suelen producir réditos electorales. Más elevados cuanto mayor es el grado de nacionalismo del Gobierno que los patrocina.

Este tipo de imputaciones en ningún caso justifican la presión asfixiante sobre algunas empresas españolas en los últimos años. El problema de fondo de nuestras inversiones en Latinoamérica es que operan en mercados regulados a su antojo por el líder de turno. Esta arbitrariedad se mantuvo en límites razonables durante la década de los noventa. Pero la llegada al poder de Hugo Chávez, en Venezuela, y, en su estela, de dirigentes como los de Bolivia o el resucitado Daniel Ortega, en Nicaragua, ha exacerbado la demagogia contra las empresas españolas. Con el pretexto de una rapacidad proclamada como verdad absoluta, estos Gobiernos, pero no sólo ellos, han entrado en la dinámica perversa de las amenazas de nacionalización y en la revisión permanente de las concesiones de explotación.

Las acusaciones de inseguridad jurídica están bien fundadas, por mucho que molesten a Chávez u Ortega. Si no se pactan relaciones claras y estables entre los Gobiernos y las empresas, es de temer que las reivindicaciones razonables sobre los recursos nacionales se conviertan en un simple expolio de las cuentas de resultados de las firmas extranjeras. No es de extrañar que empresas españolas estén considerando la hipótesis de retirar sus inversiones en la zona, y de Venezuela en particular, a pesar del coste de semejante decisión. La demagogia y la intervención arbitraria asfixian cualquier negocio.
Fuente -Link (Editorial 13/11/2007: El País España)

lunes, 26 de marzo de 2007

¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Rajoy?

El diario El País, como hemos podido observar precisamente en su línea editorial, -sin excepción,vista la variedad de temas tratados, siempre conserva su trayectoria bien trazada en lo que concierne la actualidad puesta en perspectiva- en la cual cabe mencionar que cierta neutralidad viene a ocupar el primer lugar respecto a las posiciones políticas o partidistas de derecha o de izquierda-salvo en casos excepcionales-, en segundo lugar se nota la importancia que el periódico presta al tema de la objetividad a la hora de la redacción de los textos editoriales y en general todo el resto de su material informativo sin hablar de otros factores que contrebuyen al éxito de este medio de información, -cómo bien informar a sus lectores, lejos de la agitación y el sensacionalismo político- opciones que han hecho de El País, el diario español que, sin duda, ejerce gran influencia en la opinión pública.

“El País" ambicioso de hacer el trabajo serio y honesto de informar, a todas las audiencias, dentro y fuera del país, merece todo nuestro respeto, sobre todo en momentos difíciles como los que atraviesa España actualmente, teniendo en cuenta la división política que está en pleno auge; este medio aunque lejos de alcanzar la perfección, - pero ciertamente con el racionalismo que caracteriza relativamente su línea editorial más el aporte crítico- pueda jugar un papel muy importante en la formación de una equilibrada y lúcida opinión pública , y creemos, en general que una buena prensa de tendencia seria pueda sacar a los españoles de esta falsa crisis creada por “los que dirigen” el partido conservador español, el PP.

Lean este artículo de reflexión y opinión(Editorial del 25.03.2007).
El PP ha elegido como terreno de enfrentamiento con el Gobierno el de la política antiterrorista, a veces cruzado con el de la cuestión territorial, como en Navarra, temas siempre propensos al desbordamiento emocional. Sin pararse ante las consecuencias que de ello pudieran derivarse para el sistema en su conjunto, la dirección del PP ha querido trasladar la división política suscitada por esos asuntos a todos los ámbitos, de la judicatura a los medios de comunicación, y la ha alentado y calentado desde la movilización callejera: es un comportamiento que suscita la preocupación de muchas personas.